No se preocupen, el título no es para jalear a este Gobierno que nos está esquilmando y que seguirá haciéndolo en el futuro. Como dice D. Leopoldo Abadía, todo impuesto que se pueda subir, se subirá, y de momento está acertando de pleno, porque ya han anunciado que se subirá el IVA más pronto que tarde. (No lo han dicho así, pero es lo que va a pasar, si nadie lo remedia antes).
Se trata de proponer una de mis ocurrencias, locas seguramente, pero la falta de imaginación de un Gobierno que siempre ahoga a los mismos (nóminas, profesionales, comerciantes, funcionarios, etc.) sea del color que sea, aunque parece que el rojo confiscador fiscal lleva años de moda, me lleva a dar este auténtico grito de auxilio para decirle que busque en otro lado.
¿Dónde, si no hay un duro? ¡Exacto! Donde no hay un céntimo, pero puede haberlo: de los parados de larga duración y de los jóvenes sin trabajo...sí, como lo oyen. No me refiero a escurrirlos como una bayeta para ver si cae una moneda de sus muy maltrechos bolsillos, sino a darles una oportunidad para poder ganarse la vida.
Mi propuesta no es original: que parados de larga duración, cobren o no prestaciones, puedan hacerse trabajadores autónomos a muy bajo coste en un tiempo determinado, por ejemplo, facilitando que la cotización a la Seguridad Social, que ahora supone cerca de 280 €/mes, pueda reducirse en el inicio de la actividad a 50 €/mes el primer año y 100 al segundo, para luego "normalizarse". Naturalmente habría que poner condiciones para evitar fraudes: impedir que trabajadores de una empresa se conviertan en falsos autónomos (de ahí el pedir un tiempo mínimo de uno o dos años de situación de desempleo previo), que haya gente que se quiera dar de baja de una actividad para obtener ventajas, etc. Y también, habría que hacerlo por un tiempo limitado, como lo que es, una solución de emergencia.
Ahora esta gente no puede aportar nada, muy a su pesar, por lo que esta cotización simbólica puede ayudar a animar a trabajadores con un oficio manual, nuevos titulados universitarios o de formación profesional, adultos con experiencia y a cualquiera con necesidad de trabajar a buscarse la vida a un coste asequible que no suponga más trastornos de los necesarios en caso de que su iniciativa no prospere. Pero si consiguen ir remontando, no sólo se beneficiarían ellos, sino que la poca o mucha riqueza que generaran nos ayudaría a todos.
Naturalmente, la Hacienda Pública tendría que hacer un esfuerzo (no siempre vamos a hacerlo los contribuyentes), y poner a ese precio de saldo otros impuestos, licencias y tasas que lastran los comienzos de cualquier pequeño emprendedor. Mejor recaudar muy poco que nada. Imaginemos que si de los más de 5.600.000 parados sólo un 1% se atreviera a dar el paso, en los primeros doce meses la Seguridad Social podría conseguir más de 33 millones de euros, que quizá aumentaran al doble el segundo y, con suerte, una buena parte de esos nuevos autónomos podría consolidarse en cotizantes al 100%. Y si además, pudieran generar una cantidad similar de IVA (como ven, una suposición comedida), otros 33 millones al año que a la Agencia Tributaria no le vendrían nada mal. Y no he contado IRPF o lo que esos nuevos autónomos pueden consumir en adquisiciones para su trabajo, etc, etc.
En definitiva, sería encender una pequeña llama que necesitaría de esa chispa de generosidad (o sensatez) de los que nos mandan pagar.
Pero he mencionado a los jóvenes intencionadamente. No todo el mundo se atreve a ser empresario, autónomo o emprendedor (como se dice ahora de esa manera tan cursi) o no está formado para ello. También propongo la misma cotización para contratos de aprendizaje o de inserción para jóvenes menores de 18 ó de 20 años (a lo mejor sin derecho a prestación de desempleo, pero ya cotizando algo), que a lo mejor se han descolgado de ese sistema educativo que padecemos y esto podría darles una oportunidad, generando empleos que a lo mejor no son maravillosos pero que faciliten a chavales que no tengan nada mejor que hacer ponerse en marcha y no perder el tren de un futuro un poco mejor.
Y no sólo jóvenes, a lo mejor algo similar podría servir de ayuda a parados ya maduros cuya edad les dificulta encontrar ocupación.
Seguro que cualquiera puede convertir mi ocurrencia en una idea mejor, pero lo que pretendo es dar a entender es que hay mucha gente que ahora ni trabaja ni puede aportar, pero quiere hacerlo, y a los que es posible darles una oportunidad a poco que el Estado haga una tregua en su voracidad, porque no tendría nada que perder, ni tendría que desembolsar nada de dinero. Ya digo, mejor recaudar poco que nada...y muchos pocos pueden hacer un mucho. Y ahora necesitamos mucho, muchísimo.
