martes, 30 de octubre de 2012

Pulp Fiction Constitution


Este patio de Monipodio que todavía se llama España está cada día más endemoniadamente revuelto: Cataluña, crisis, Mas, Cataluña otra vez, Mas, rescate, elecciones vascas y gallegas, que si federalismo, que si las autonomías sobran, que ahora los chivos expiatorios de la crisis son los funcionarios, que si las pensiones no van a poderse pagar...hay tantos temas que no he tenido ni tiempo ni valor para abordar este desahogo en forma de blog. Casi dos meses sin dar la barrila. No creo que nadie lo lamente mucho. Y tampoco vivo de esto, la verdad.

Sin embargo, lo que me ha animado es que parece ahora que algunos valientes (o locos, quién sabe) se atreven a decir que estos lodos vienen de los polvos de una mal resuelta Transición (y no me refiero a la época del destape), con una Constitución que no ha solucionado los problemas de la sociedad y mucho menos ha satisfecho a los nazionalistas (con z de nazi, sí, que es a lo que están derivando), cosa que si no era el principal objetivo, lo parece, ya que cada día se tiran más al monte, y cada hora ponen más palos en la rueda de la convivencia entre españolitos de distintas ideologías y de distintas aldeas.

Por fin, digo yo, se empieza a criticar ese momento. Es posible que entonces se evitara una involución o una guerra civil, pero ya han pasado casi cuarenta años y lo de ayer no vale para solucionar el hoy. Ya estaba uno cansado de tanto "proceso ejemplar", de los logros de una sociedad madura y democrática, que un cuarto de hora antes había dejado morir a Franco de viejo en su cama, de alabar a tanto "padre de la Constitución", de que si el Rey siempre tenía la palabra adecuada en el momento oportuno...vamos, que ya era mucho el autobombo y la autocomplacencia, lo que me hacía recordar una escena de la película de Tarantino Pulp fiction, donde tras limpiar unos matones un coche lleno de sangre, el "solucionador" del  enredo les felicitaba, pero "que no se lo creyeran tanto"...bueno, no era así; mejor lo vean en Youtube:

http://www.youtube.com/watch?v=Rp6HcdH-6As


La verdad es que siento la tentación de comparar esa escena con la tan traída y llevada Transición, la Constitución consiguiente y el embrollo al que nos han llevado autonomías y nacionalismos (o nazionalismos, insisto) con sus corrupciones y conflictos. ¡Y qué puñetas! Caeré en ella.

Contemos ese pasaje, era algo así: Julius (Samuel L. Jackson) conduce un coche, y le acompaña en el asiento delantero Vincent (John Travolta) - estos dos son matones de un mafioso - y atrás viaja Marvin (Phil LaMarr). Para abreviar, los dos primeros están conversando y Vincent se gira a Marvin para meterle en la conversación, pero cometiendo la imprudencia de hacerlo con la pistola en la mano, que se dispara accidentalmente poniendo perdido de sangre y sesos el interior del coche ( y de paso, a ellos mismos). 

http://www.youtube.com/watch?v=TTbyXV4wyb0


Imagínense la complicación que supone ir en un turismo empapado en sangre. Los dos matones se refugian en casa de Jimmie (Quentin Tarantino) y tienen que buscar una solución antes de que llegue su mujer a casa. Llaman a su jefe, Marsellus Wallace (Ving Rhames) y éste les envía a Wiston Lobo (Harvey Keitel), un sobrado "solucionador de problemas", que les pone a limpiar el coche y a cubrir la tapicería con mantas y edredones para que pueda circular sin levantar sospechas, y organiza todo lo necesario para sacarles del monumental lío en el que se han metido, a base de llamadas de teléfono y billetes verdes.

Pues bien, eso mismo me parece que se hizo en la Transición con la Constitución: había que tapar sangre y trapos sucios (de todos los bandos) en un coche llamado España, y así evitar posibles golpes de estado (aunque se les escapó el 23-F) y revueltas que pudieran llevar a que los españoles volvieran a enfrentarse. Y se trabajó de firme, sin duda, pero el tiempo nos ha demostrado que todavía en el coche, bajo las mantas, hay sangre, y en el maletero, un cadáver al que le han volado la cara, que empieza a oler mal, muy mal...y eso supone una situación más que embarazosa. Durante mucho tiempo se pensó que se había hecho lo mejor, que incluso se podrían dar lecciones a otros países que salieran de dictaduras, que la convivencia había sido magnífica, que se había consagrado la mítica pluralidad del pueblo español...hasta hoy. 

Por muchas mantas en forma de subvenciones y multiplicación del gasto público, concesiones a los nazionalistas y en general a todas las autonomías, los problemas no se han resuelto, sino que  han engordado hasta estallarnos en la cara mientras estábamos todos tan satisfechos y ufanos de haber parido una Constitución que no ha valido ni para garantizar derechos ni para eliminar privilegios. Y ese coche, España, sigue con un cadáver en el maletero (llámenle Marvin, crisis, casta política, vertebración del país...) del que nos tenemos que librar. 

¿Y la solución? ¡Ah, si yo la tuviera!. Lo malo, en la película, es que el esfuerzo de Vincent y Julius para limpiar de sangre el coche, poniendo mantas y edredones en los asientos y suelo, y ocultando el cadáver en el maletero tenía un único objetivo: poder llevar el vehículo, sin llamar la atención durante el camino, hasta un desguace donde sería destruido para  borrar todas las huellas del "incidente". Y me temo que en la realidad, algunos ya han empezado con el despiece.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Confederación Ibérica de Dictaduras



Esto es en lo que se está convirtiendo, a pasos agigantados, la antigua nación llamada España, en la Confederación Ibérica de Dictaduras. De hecho, ya funcionan desde hace años varias de estas dictaduras,  al modo de repúblicas bananeras, sin que las Instituciones del Estado hagan lo más mínimo por evitarlo.

La marcha independentista de ayer en Barcelona es una simple anécdota. Tan sólo nos recuerda la realidad: Cataluña se ha convertido de facto en una perfecta república fascista independiente. El Estado allí no es ni tan siquiera un residuo. No se engañen porque se llenen las urnas con papeletas, entre los partidos (salvo algún caso raro, como Ciudadanos) no hay grandes diferencias y todos se han convertido en nazionalistas, incluido el PP de esa inane Alicia Sánchez Camacho, que ha apoyado a sus amigos de CiU (la pobre no sabía que eran independentistas). Mientras tanto, se multa y persigue a los negocios que usen el castellano; se prohíbe a los niños expresarse en esa lengua milenaria que hablan 500 millones de personas, ni en clase ni en el recreo, marcando en algún caso escandaloso el baby de los más pequeños, como Hitler marcaba a los judíos, para distinguirlos de los puros catalanoparlantes; se agrede a quien ose portar una bandera española, y más desmanes contra la libertad y los derechos cuya descripción no cabría aquí y que con una simple ojeada a las hemerotecas (en papel o en la red) se pueden constatar. Todo ello, naturalmente, dentro de la más clamorosa impunidad si no con la connivencia de los políticos, que no ven nada malo en este apartheid lingüístico (si no también limpieza étnico-cultural), y que en nada se sienten obligados por las sentencias judiciales que no sean conformes a sus fines.

Es cierto que no hay en Cataluña, todavía, asesinatos ni encarcelamientos de castellanohablantes (que más de uno de los más extremistas soñaría), pero no es menos cierto que las agresiones,  insultos, amenazas y demás presiones ilegales son el pan diario de quienes se han atrevido a plantar cara al totalitarismo catalanista, muchos de los cuales acaban abandonando esa región, aunque hayan nacido en ella. El brazo ejecutor de esos desmanes son esos colectivos de okupas, perrofláutas y juventudes nazionalistas, que perfectamente organizados y hasta subvencionados le hacen el trabajo sucio a los nazis de traje y corbata.

Lo mejor de todo, es que la aborregada población española, paga a esta república religiosamente a cambio de ser insultada y vapuleada a la mínima ocasión, amén de que muchos extremeños, andaluces, murcianos y otros compatriotas, jalean las glorias de esa maquinaria de propaganda llamada Barça, como si no fueran vilmente despreciados por sus dirigentes (recordemos los insultos que le dedicó Laporta al culé presidente extremeño, entonces, Fernández Vara, que se los tragó sin más); eso cuando no estamos al tanto del último ligue de la famosilla casposa de turno, o  atentos a la emisión de edificantes programas de televisión como "Gran Hermano" o  "Mujeres y Hombres, o viceversa", en vez de preocuparnos cómo la libertad, la paz y lo que quedaba de la lejana prosperidad nos son arrebatados por los nuevos señores feudales poco a poco, sin prisa, pero sin  pausa alguna.  Algo digno de serios estudios psiquiátricos.

También tenemos otra dictadura llamada Euskadi, en la que los métodos han sido más expeditivos. Directamente, sus SS, allí llamadas ETA, han ejecutado su labor de exterminio y persecución a beneficio de las oligarquías racistas y xenófobas allí existentes, agitando el árbol (mediante coches-bomba y tiros en la nuca) para que recogieran las nueces sin mancharse las manos de la sucia sangre españolista, mientras eran regados con agua bendita por obispos y curas satisfechos por la eliminación de infieles, no a Cristo, sino al nuevo dios llamado Euskal- Herría, herejía que no parece molestar ni a la Conferencia Episcopal ni al antiguo responsable de la Congregación para la Doctrina de la Fe. 

Ahora dicen que la fase de exterminio ha acabado, sobre todo porque más de 300.000 vascos se han exiliado en otras regiones de España o en el extranjero y no se han dejado matar, conformando así  un censo electoral al gusto de los totalitarios abertzales (nazis o estalinistas, si tal diferencia existe), que con la ayuda inestimable de partidos antiguamente nacionales (de España) bien por acción o por omisión, va a facilitar, si las encuestas no fallan, que pueda nacer una Corea del Norte en el Cantábrico.

Podemos seguir por Andalucía, perdón, Al-Ándalus. Allí no hay asesinos, ni hay discriminación lingüística. No señor, la verdad es que se ha organizado un sistema mucho mejor, que es la cleptocracia, consistente en llevarse el dinero público por diversos medios, desde ERES fraudulentos, subvenciones a ONGs de reconocidas vinculaciones con partidos, sindicatos y amigos, la compra del voto mediante el PER, comisiones de distintos pelaje en la concesión de obras y servicios públicos, etc, etc, etc. También tienen allí sus particulares "bandas de la porra", sólo que se disfrazan de campesinos con camisetas del Ché y pañuelos palestinos, que se dedican a ir de acampada en acampada "expropiando" fincas (eso sí equipados de colchones y no de azadones, no vaya a ser que les salgan incómodos callos en las manos) y, últimamente, dedicados a agredir a indefensas cajeras de supermercados (aunque siendo defensores del feminismo por su militancia comunista y socialista, sus agresiones no son machistas, sino métodos pedagógicos para hacer comprender a estas mujeres que está muy feo colaborar con el maldito capitalismo) con la excusa de no pagar la compra que va para "los pobres".

Naturalmente, como el ser izquierdista revolucionario allí es un servicio a la sociedad, está pagado con suculentos sueldos a costa de los señoritos ricos que pagan impuestos, siendo señorito cualquier persona que tenga ingresos que no procedan de la Junta de Andalucía, directa o indirectamente. Y como hay que inventarse una patria agraviada por la pérfida España, no se pierde la ocasión para reivindicar un pasado islámico, donde reinaba la tolerancia, la paz y la felicidad, hasta que los malditos españoles franquistas expulsaron a los pobres moros que vivían allí desde antes de la llegada de los romanos (y si eso no encaja en la Historia,  se reescribe al gusto del mandatario y se cambia en el plan de estudios, y punto en boca).

Pero no se acaba ahí la cosa. Otros territorios (y ya resumo, porque esto es para contar y no acabar) de la antigua España aspiran a crear o consolidar sus particulares dominios caciquiles, a base de machacar a una dormida ciudadanía (si merece tal nombre) con el único objetivo de vivir con más privilegios y riquezas, eso sí, siempre poniendo la excusa de la identidad nacional o regional, el hecho diferencial, las raíces, lengua y demás instrumentos de manipulación de masas, disciplina en la que hay cada vez más profesionales que, naturalmente, pagamos con nuestros impuestos. 

Y mientras tanto, ese ocupante con barba de la Moncloa, llamado Mariano, que el pobre no gobierna porque Europa le impone hacer recortes que a él no le gustan y las leyes le obligan a soltar etarras, se dedica a hacerles de recaudador con la mayor subida de impuestos conocida por estas tierras (muy a su pesar, por supuesto), sin que se mueva un dedo por los derechos de los ciudadanos, cada día más pisoteados y más prisioneros por esas taifas (o pequeñas dictaduras) llamadas autonomías, sin que haya una Justicia digna de tal nombre que pueda o quiera protegerles de sus feudales disposiciones (que castigan más un mal aparcamiento que cuarenta robos seguidos, que se inmiscuye en la vida privada sin ningún rubor, y que convierte derechos en delitos y delitos en derechos), sin que merezcan la atención de nuestro mejor cazador de elefantes, y sin defensa ante delincuentes y malhechores, sean éstos asesinos de niños, violadores, atracadores o políticos corruptos, ya que tienen derechos y no se les debe castigar, sino reinsertar en esa sociedad que es la culpable de llevarles, pobrecitos, por la senda del crimen. Sin que puedan contar con quienes juraron defender la integridad territorial, el orden constitucional y la soberanía de España, sólo empleados en apagar incendios, poner tiritas en tierras lejanas o en efectuar impecables retiradas, no vaya a ser que se escape un tiro y haga pupita a algún talibán forrado de explosivos que quiera asesinar a centenares de personas o a algún pobre pirata somalí que no tiene más remedio que asesinar o secuestrar  para ganarse el pan, y de paso hacer multimillonario a algún señor de la guerra africano.

Ante la estupefacción de muchos europeos (y de cada día más españoles, aunque no los suficientes), uno de los estados más antiguos del mundo, que salió de una dictadura de forma sorprendentemente pacífica, que llegó a ser la 7ª potencia mundial, se está disolviendo en una confederación de dictaduras, si bien esto no sería lo peor, con ser ya tremendamente malo. Si fuera al menos una confederación, podríamos llegar a cierta estabilidad, aunque nunca alcanzaríamos a la Confederación Helvética- Suiza para los de la Logse-, pero siendo todos españoles (les guste o no a los nuevos caciques nazionalistas) ello nos hace poseedores del gen del cainismo más abyecto, y no sería imposible que esto acabara en múltiples guerras entre taifas (como ocurrió durante la Primera República -la que hubo entre 1873 y 1874, otra vez para las víctimas de la Logse- con guerras cantonales y carlistas, más las de Cuba) que pudieran dejar en mera pelea de taberna lo ocurrido en la Guerra Civil o en la antigua Yugoslavia.

Si alguien lee esto, pensará que, como mínimo exagero o me he vuelto loco, directamente. Naturalmente, el epíteto "facha" iría implícito (proferido por aquellos que se comportan como los "Guerrilleros de Cristo Rey" o las bandas de matones falangistas que tanto actuaron a finales de los 70). Y el tema es asunto de locos, sin duda. Pero hace tan sólo 25 años, nadie imaginaba que en Europa hubiera otra guerra - la Segunda Guerra Mundial "acabó" con todas - y tuvimos las de los Balcanes, con matanzas espantosas mientras la ONU, Europa y sus dirigentes  miraban para otro lado; hace apenas una década, a nadie le entraba en la cabeza, ante la avalancha de inmigrantes, que los jóvenes españoles tuvieran que emigrar como hicieron sus padres y abuelos, en una nueva y terrible versión del "Vente para Alemania, Pepe"; hace apenas un lustro, se creían intocables las pensiones y el sueldo "seguro" de los funcionarios; hace apenas 12 meses, nadie sospechaba que la prima de riesgo de España superara nunca, no digo los 500 puntos, como ha hecho, sino los 400 (España no es Grecia, decían)...Así que dejemos de hacer el tonto y estemos vigilantes. Portémonos como ciudadanos responsables al menos por una vez, porque lo podemos perder todo de la peor manera.

Quiera Dios que me equivoque, y mucho. 

lunes, 2 de julio de 2012

¡España, España, España!



Ahora mismo, 2 de julio de 2012,  son momentos de euforia. España ha ganado su tercer título internacional consecutivo en fútbol, para muchos más que un deporte, una religión. 


Gente metiéndose en fuentes públicas, banderas españolas en los balcones (que tampoco quedarían mal un 12 de octubre o cualquier otro día del año), petardos, conductores tocando el claxon...No viene mal un momento de alegría, sea cual sea el motivo. Y sobre todo, un día de alegría en común, olvidándonos de nuestra naturaleza cainita.

Los culpables son un equipo unido, que ha trabajado desde hace años, en su caso media vida, desde las categorías infantiles. Un trabajo tenaz  dirigido por un hombre humilde, hoy héroe, pero hace unos días denostado por su sistema...En fin, que esto no ha sido casualidad ni un golpe de suerte. 

Algo parecido pasa con otros deportistas, como  Contador (al que le han robado sus títulos burócratas que no saben lo que es sudar), Pau Gasol o Rafa Nadal, que para ser el mejor tenista del mundo, él, que nació diestro, aprendió a jugar con la mano izquierda...si eso no es esfuerzo...

Parecen muy lejanos esos días  con el titular "No pudo ser" que era la coletilla de los fracasos, o cuando se celebraba un puesto vigésimo noveno en atletismo o se palmaba en encuentros agónicos con yugoslavos, griegos o italianos, donde nos daban hasta en el cielo de la boca...Nada que ver con  esta cantidad de éxitos deportivos que estamos disfrutando en los últimos tiempos.

La receta del triunfo es a la vez sencilla y difícil: unión de un equipo, trabajo, esfuerzo, paciencia, honradez y humildad. Ingredientes que se han cocinado durante años. No hay más, ni menos. Pero no parece que nos enteremos (y menos la casta dirigente), porque queremos que nos saquen otros de la crisis (Europa...), nos confiamos al político-mesías de turno, esperamos el maná del cielo en forma de subsidio o subvención, que los "mercados" se aplaquen con buenas palabras...

Mañana volveremos, tras la fiesta, a nuestras miserias, a nuestros problemas, a nuestros complejos (que nos harán esconder las banderas que hoy exhibimos). Podemos superarlos si aprendemos de nuestros campeones y nos aplicamos esa receta de unión, trabajo, esfuerzo, paciencia, honradez y humildad, aunque sea mediante un poco lucido "tiqui-taca" que nos lleve seguros a la victoria de superar esta crisis (económica y de decencia) en vez de espectaculares burbujas que crecen deprisa y que, por eso, vacías y frágiles, terminan estallando. 

Seamos optimistas: Es posible que ahora mismo se esté fraguando ese triunfo que nos hace falta como país  por parte de muchos "campeones anónimos" . Ojalá lo celebremos pronto.






jueves, 3 de mayo de 2012

Recaudemos más...y mejor



No se preocupen, el título no es para jalear a este Gobierno que nos está esquilmando y que seguirá haciéndolo en el futuro. Como dice D. Leopoldo Abadía, todo impuesto que se pueda subir, se subirá, y de momento está acertando de pleno, porque ya han anunciado que se subirá el IVA más pronto que tarde. (No lo han dicho así, pero es lo que va a pasar, si nadie lo remedia antes).

Se trata de proponer una de mis ocurrencias, locas seguramente, pero la falta de imaginación de un Gobierno que siempre ahoga a los mismos (nóminas, profesionales, comerciantes, funcionarios, etc.) sea del color que sea, aunque parece que el rojo confiscador fiscal lleva años de moda, me lleva a dar este auténtico grito de auxilio para decirle que busque en otro lado.

¿Dónde, si no hay un duro? ¡Exacto! Donde no hay un céntimo, pero puede haberlo: de los parados de larga duración  y de los jóvenes sin trabajo...sí, como lo oyen. No me refiero a escurrirlos como una bayeta para ver si cae una moneda de sus muy maltrechos bolsillos, sino a darles una oportunidad para poder ganarse la vida.

Mi propuesta no es original: que parados de larga duración, cobren o no prestaciones, puedan hacerse trabajadores autónomos a muy bajo coste en un tiempo determinado, por ejemplo, facilitando que la cotización a la Seguridad Social, que ahora supone cerca de 280 €/mes, pueda reducirse en el inicio de la actividad a 50 €/mes el primer año y 100 al segundo, para luego "normalizarse". Naturalmente habría que poner condiciones para evitar fraudes: impedir que trabajadores de una empresa se conviertan en falsos autónomos (de ahí el pedir un tiempo mínimo de uno o dos años de situación de desempleo previo), que haya gente que se quiera dar de baja de una actividad para obtener ventajas, etc. Y también, habría que hacerlo por un tiempo limitado, como lo que es, una solución de emergencia.

Ahora esta gente no puede aportar nada, muy a su pesar, por lo que esta cotización simbólica puede ayudar a animar a trabajadores con un oficio manual, nuevos titulados universitarios o de formación profesional, adultos con experiencia y a cualquiera con necesidad de trabajar a buscarse la vida a un coste asequible que no suponga más trastornos de los necesarios en caso de que su iniciativa no prospere. Pero si consiguen ir remontando, no sólo se beneficiarían ellos, sino que la poca o mucha riqueza que generaran nos ayudaría a todos. 

Naturalmente, la Hacienda Pública tendría que hacer un esfuerzo (no siempre vamos a hacerlo los contribuyentes), y poner a ese precio de saldo otros impuestos, licencias y tasas que lastran los comienzos de cualquier pequeño emprendedor. Mejor recaudar muy poco que nada. Imaginemos que si de los más de 5.600.000 parados sólo un 1% se atreviera a dar el paso, en los primeros doce meses la Seguridad Social podría conseguir más de 33 millones de euros, que quizá aumentaran al doble el segundo y, con suerte, una buena parte de esos nuevos autónomos podría consolidarse en cotizantes al 100%. Y si además, pudieran generar una cantidad similar de IVA (como ven, una suposición comedida), otros 33 millones al año que a la Agencia Tributaria no le vendrían nada mal. Y no he contado IRPF o lo que esos nuevos autónomos pueden consumir en adquisiciones para su trabajo, etc, etc.

En definitiva, sería encender una pequeña llama que necesitaría de esa chispa de generosidad (o sensatez) de los que nos mandan pagar. 

Pero he mencionado a los jóvenes intencionadamente. No todo el mundo se atreve a ser empresario, autónomo o emprendedor (como se dice ahora de esa manera tan cursi) o no está formado para ello. También propongo la misma cotización para contratos de aprendizaje  o de inserción para jóvenes menores de 18 ó de 20 años (a lo mejor sin derecho a prestación de desempleo, pero ya cotizando algo), que a lo mejor se han descolgado de ese sistema educativo que padecemos y esto podría darles una oportunidad, generando empleos que a lo mejor no son maravillosos pero que faciliten a chavales que no tengan nada mejor que hacer ponerse en marcha y no perder el tren de un futuro un poco mejor.

Y no sólo jóvenes, a lo mejor algo similar podría servir de ayuda a parados ya maduros cuya edad les dificulta encontrar ocupación. 

Seguro que cualquiera puede convertir mi ocurrencia en una idea mejor, pero lo que pretendo es dar a entender es que hay mucha gente que ahora ni trabaja ni puede aportar, pero quiere hacerlo, y a los que es posible darles una oportunidad a poco que el Estado haga una tregua en su voracidad, porque no tendría nada que perder, ni tendría que desembolsar nada de dinero. Ya digo, mejor recaudar poco que nada...y muchos pocos pueden hacer un mucho. Y ahora necesitamos mucho, muchísimo.

martes, 27 de marzo de 2012

Errores del PP






Ya sé que a estas alturas más de uno (o de un millón) está harto de elecciones andaluzas y asturianas, pero también servidor de ustedes quiere meter la cuchara en este plato. ¿Qué le vamos a hacer?

El PP ha hecho el rídiculo en Andalucía, se pongan como se pongan de triunfales en su sede de la calle Génova de Madrid. Y esto, me perdonen la vanidad, no me sorprende, ya que en uno de mis primeros post me puse en plan aguafiestas con la victoria de Rajoy en las  elecciones generales (http://unarcoagrietado.blogspot.com.es/2011/11/una-goleada-triunfo-total.html), y lo que dije entonces, lo mantengo hoy.


Si se critica esa llamada superioridad moral de la izquierda, por la que cualquiera que muestre ideas progres se cree mejor que alguien conservador, no es menos cierto que los políticos del PP tienen la fea costumbre de creerse con tanta razón en sus planteamientos que no se molestan en explicarlos, y luego les pasa lo que les pasa. Sin ir más lejos, en Andalucía. O en Asturias, donde la prepotencia les ha dividido.


Dice el refrán que "tan bueno es mi Juan, que no vale pa ná", y eso es lo que les ocurre los peperos. No cabe duda de que el nivel de preparación de los políticos del actual Gobierno no  puede compararse con el anterior del PSOE, donde gente con apenas el bachillerato era ministro o, por medio de la varita mágica de la paridad, analfabetas funcionales alcanzaban esa dignidad indignamente. Desde luego el equipo de Mariano no tiene el nivel de sectarismo y revanchismo de ZP y compañía, pero una cosa es esto y otra meter a enemigos declarados en el Gobierno. Y no digamos nada de ese pacto en las Vascongadas que consiste en estar calladitos mientras les llueven palos e insultos del gobierno que apoyan con su silencio sumiso.


Mientras que el PSOE cuando entra a mandar en algún sitio cambia hasta los bedeles si ello le favorece, el PP, queriendo demostrar que son mejores moralmente (y lo son, aunque eso no requiere gran esfuerzo) mantienen en puestos a gente de la oposición. Escandaloso es el caso de RTVE, donde sigue el aparato de propaganda socialista a pleno rendimiento,  o el nombramiento de una enemiga declarada (con insultos públicos que están grabados) para dirigir la investigación científica de este país. Vamos, que ellos se creen que a buenos no les gana nadie, pero a lo que no les gana nadie es a ingenuos (por no usar la palabra tontos).


Y como son tan buenos, tan preparados y tan magníficos gestores (y puede que hasta lo sean) creen que no necesitan explicar lo que hacen. Y como la izquierda que tenemos les bombardea con mentiras (que lo hace), se creen que es mejor aplicar aquello de que "no hay mayor desprecio que el no hacer aprecio", que ellos llaman perfil bajo, manejo de los tiempos, manejo de los silencios...vamos, que no hacen nada porque piensan que no les hace falta.


Pues se han equivocado. Y se siguen equivocando. Porque al final, esa actitud la acaba viendo el común de los mortales como lo que es: arrogancia y cobardía, que manifiestan en demasiadas ocasiones, salvo contadas y honrosas excepciones.


Arrogancia cuando dan por ganadas elecciones y no pelean el voto pueblo a pueblo, mitin tras mitin; arrogancia cuando también ellos empiezan a colocar a parientes en fundaciones, grandes empresas u órganos oficiales dando por hecho que todos entenderemos que no es nepotismo, sino mérito de sus familiares; arrogancia cuando no atajan con dureza sus propios casos de corrupción por ser menos numerosos que los de los socialistas, ignorando que son igual de dañinos; arrogancia cuando en vez de dar ruedas de prensa, se recitan las disposiciones del Consejo de Ministros como los temas estudiados por una empollona que sabe que aprobará la oposición, en lugar de explicarlos a los que no somos tan listos como para ser abogados del Estado; arrogancia al ignorar que trabajar bien en política también significa saber vender el producto; en definitiva, arrogancia por creerse tan buenos y tan capaces (y es muy posible que lo sean) que piensen que todo el mundo va a apreciar su trabajo sin más.


Y cobardía. Cobardía cuando no son capaces de definirse como de derechas o conservadores (como si eso fuera peor que ser de izquierdas), sino como de centro, o de centro-reformista, e incluso progresistas (dando por hecho que es un adjetivo positivo); cobardía cuando no defienden su españolidad frente a los nacionalistas y se mimetizan con ellos (basta ver Valencia o Galicia, donde mandan y siguen casi la misma política lingüística que CiU);  cobardía repugnante en su cada vez mayor tibieza frente a ETA; cobardía cuando no se atreven a quitar subvenciones a partidos y sindicatos a cambio de subir impuestos "a los más ricos" (o sea, a la clase media, al más puro estilo sociata); cobardía al prometer el mismo maná en Andalucía que el PSOE; cobardía para asumir con claridad unas ideas que enfrentar a las trasnochadas de la izquierda española actual; en resumen, cobardía manifiesta cuando se intentan hacer perdonar el no ser de izquierdas.


Y esa arrogancia y cobardía llevan a pensar que  el PP parece no tener claro qué quiere hacer o si quiere hacer algo. Y eso, en unas elecciones significa la derrota. Porque la izquierda y los separatistas sí que tienen muy claro lo que quieren hacer. Otra cosa es que eso sea bueno para este país llamado España y al que puede que le quede menos de una generación de existencia si no hay un partido y un líder que quiera con convicción que permanezca en el futuro como una nación unida, libre, democrática y próspera. 



martes, 13 de marzo de 2012

"Deseducando"




Viendo la prensa, uno se da cuenta de qué sociedad más enferma estamos creando: corrupción política, nacionalismos totalitarios, apatía ciudadana que se contrapone con brotes de violencia callejera, telebasura, etc. etc. Pero si hay algo  preocupante es que hemos perdido totalmente el norte a la hora de educar a nuestros hijos, sea en casa, en la escuela o en la sociedad.

El filósofo José Antonio Marina (del que me declaro seguidor y lector), tanto en sus libros sobre educación como en su web (http://www.universidaddepadres.es/) reproduce una frase de la que he oído que es un proverbio africano: "Para educar a un niño, hace falta la tribu entera". No hay mayor verdad, pues todos somos responsables de la educación de los más pequeños. Sin embargo, nuestra tribu está muy enferma, como he dicho al principio.

No voy a entrar a criticar el pésimo sistema educativo español (me permito recomendarles otro autor, Javier Orrico, y su libro "La enseñanza destruida" ), ni el sistema nacionalista, o mejor, nazionalista, de ahogar la lengua española bajo la denominada "inmersión lingüística" en varias regiones, o el bodrio adoctrinador que es esa asignatura de educación para la ciudadanía...Hay centenares de artículos, libros, páginas web y blogs dedicadas a ello. Sólo les voy a reseñar dos noticias.

La primera es de hoy mismo. Resulta que ha desaparecido una niña de dieciséis años de un centro de "protección" de menores de la Junta de Andalucía. Estaba allí porque el padre, al encontrar marihuana entre sus pertenencias, decidió castigar a la chica (con un largo historial de conflictividad) sin salir de casa. Y en esta España tan indecentemente estúpida que hemos creado, la cosa acabó con el padre acusado poco menos que de secuestro, y suerte que tiene de estar en libertad con cargos, tras pasar un par de días en los calabozos. De la menor...nada se sabe, gracias a sus chapuceros protectores.

La segunda noticia procede de la no menos estúpida Gran Bretaña, que a todo hay a quien le gane a uno. Un niño de siete años (sólo siete, tomen nota), le dice a otro niño, negro (sí negro, y no pasa nada, otros somos blancos) "¿Eres de color porque vienes de África?", cosa que escuchó una neoinquisidora de la santa hermandad de lo políticamente correcto, en funciones de profesora, que fiel a su doctrina progre fue rápidamente a denunciar los hechos ante la dirección del centro, que llamó urgentemente a la madre del chaval (de siete años, insisto) para informarle de que había participado en un incidente racista. Y no sólo eso, querían obligar a la madre que  firmara un documento reconociendo que el niño era un racista. Ni tan siquiera la defensa de la madre del niño de color, que negaba que si hijo se hubiera sentido ofendido en ningún momento, sirvió para nada ante la dirección del centro, que seguía con su política de tolerancia cero contra los racistas. Naturalmente, la madre del niño blanco (sí, blanco, no pasa nada) quiere cambiarlo de colegio.

Estos son sólo dos ejemplos de cómo la dictadura de lo políticamente correcto está pudriendo a la sociedad occidental, antaño vanguardia de libertades y derechos, tras haber pasado sus siglos de oscuridad e intolerancia...hasta volver a entrar en otro siniestro ciclo, si no le ponemos remedio. O nos pasamos marcando a un niño de por vida, simplemente por ser un niño, por tener curiosidad, o no llegamos, impidiendo castigo alguno a los jóvenes que se portan mal, llegando incluso a tratar con una babosa exquisitez a asesinos y violadores menores de dieciocho años gracias a esa Ley del Menor de la que se tendrían que avergonzar los políticos que la malparieron.

Y ni tanto ni tan calvo, como diría el castizo. Los niños, por ser niños, hacen travesuras, nos ponen en compromiso con preguntas impertinentes, pueden ser inquietos y molestos, rompen cosas...es decir están creciendo y aprendiendo a vivir en el mundo. Y por eso, hay que intentar entenderlos y dedicarnos a ellos. Y por eso, hay que corregirlos, hay que castigarlos cuando así sea necesario. Y sí, a veces es necesario castigarlos, de manera ponderada y de manera inmediata. Es difícil hacerle entender a un niño de tres o cuatro años que la electricidad produce daños o la muerte (y más difícil enseñarle qué es la electricidad y qué es la muerte) y un manotazo antes de que meta los dedos en un enchufe puede ser eficaz tanto para instruirle como para salvarle la vida. 

No es ninguna tortura china ni tormento inquisitorial un tortazo a tiempo, un castigo sin postre o sin ver la televisión, o quitarle la paga o los videojuegos a un adolescente. No se trata de dar palizas, ni de dañar ni de humillar a nadie. Sólo de educar, con premios y castigos, a nuestros hijos. De hacerles personas responsables, libres dentro de la responsabilidad, de que no hagan daño a otros ni a sí mismos. 

Pertenezco a una generación en que el guantazo, el capón y la colleja eran también medios de educarnos en casa y en la escuela, donde un maestro le podía dar un tirón de orejas a uno o hacerle poner de rodillas contra la pared. Y no pasaba nada, era lo normal, y mucha gente gracias a eso consiguió ser una persona cabal, decente, responsable y libre. No pasaba nada hasta que llegaron unos pedabobos que cuestionaban no sólo esos métodos, sino que se aprendieran las lecciones de memoria, o que se estudiara en casa para reforzar lo aprendido; hasta que alguien confundió educar en democracia con que en clase se hacía lo que dijera la mayoría de alumnos o de padres; hasta que cambió la figura del maestro por la del trabajador docente; hasta que D. Francisco, que era tratado de usted, cuyos alumnos se ponían en pie cuando entraba en el aula y era respetado por padres y sociedad en general, se convirtió en Paco, al que los chavales tutean y del que se chotean, al que los padres pueden insultar o agredir, y la sociedad desprecia con esa palabra convertida hoy en insulto: funcionario.

Y ahora, tenemos lo que merecemos, por nuestra propia estupidez. Y en el pecado, llevamos la penitencia.

lunes, 5 de marzo de 2012

En la empresa privada también cuecen habas





Ahora con la crisis, ponemos a políticos y Administración Pública en general como ejemplos de incompetencia y derroche, en muchos casos con razón, para nuestra desgracia. Pero no son los únicos culpables de la actual situación, aunque son los que mejor nos vienen como cabeza de turco.

Pero en el mundo de la empresa privada, donde habitan esos santos modernos llamados emprendedores, no son todos tan puros y tan castos como nos quieren vender. Uno les puede contar muchos detalles de su mal hacer, padecidos en carne propia o en la de amigos y familiares, pues no en vano me he tenido que ganar la vida trabajando a sueldo de otros que no siempre han sido ejemplares creadores de riqueza.

Uno ha visto cómo directivos, aún de cuarta fila, se han aprovechado bien de los gastos de empresa para comer en restaurantes de lujo con cualquier excusa, dormir en hoteles de cuatro y cinco estrellas (en los de tres alguno decía que no podía conciliar el sueño, y se quedaba tan ancho), usar la visa con profusión hasta para comprar ropa, portar móviles de última generación, sobre todo en la época en que todavía no se habían popularizado y sus llamadas costaban un potosí, y desde luego, viajar siempre en primera clase. Todo ello cuando los curritos teníamos que justificar hasta el último céntimo del coste del menú del día (del que en contabilidad excluían el café si se te ocurría incluirlo, con bronca añadida) o la rotura de alguna prenda de trabajo que pudiera proporcionarte la firma para la que trabajabas.

Desde luego que a la hora de ajustar gastos, era la gente más joven y, a la vez, más preparada, con estudios universitarios, la primera en ser despedida, mientras que auténticos inútiles en puestos de mando, que a duras penas llegaban a tener el bachillerato, seguían cobrando unas nóminas que uno ni soñaba. La razón era sencilla: la indemnización que había que pagar a algunos de estos pájaros que tiranizaban a los demás sin tener ni idea del trabajo eran varios años del sueldo de uno de esos jóvenes con contrato temporal.

A esto podemos añadir las actitudes despóticas de algunos jefes, los excesivos horarios, incluso con convocatorias de reuniones a las nueve o diez de la noche para tratar cualquier nimiedad, sueldos bajos, nepotismo (siempre hay un sobrino o un cuñado al que ascender, sin tener que dar cuentas por ello), y demás malas acciones que, a la larga, han hecho hundirse a más de una empresa.

Muchos dirán que no es lo mismo, que en la Administración se usa el dinero de todos y en la empresa es el dueño el que arriesga su capital. Pero no es del todo cierto, un mal empresario juega con el futuro de muchas familias: las de sus empleados, proveedores e incluso clientes. Tienen también una responsabilidad ante la sociedad.

Ahora se quiere convertir en héroe al autónomo o al emprendedor (como se llama ahora al empresario, palabra que parece que no es políticamente correcta) y en villano al funcionario, al político o simplemente al asalariado. Y en todos los sitios cuecen habas, hay buenos y malos profesionales, buena gente y gentuza, y si bien es cierto que crear una empresa, más en España que en ningún sitio, puede constituir un acto de valor que requiere admirable esfuerzo, no por ello es menos válida la gente que ofrece lo mejor de sí a cambio de un sueldo, se pague éste con dinero público o privado.

martes, 21 de febrero de 2012

¿Nos toman el pelo con el reciclaje?




Hace unos días vi en la televisión cómo unos vecinos de una barriada de Sevilla "pillaban" mediante un vídeo casero al camión de la basura mezclando los distintos contenedores destinados al reciclaje, y difundieron las imágenes para denunciarlo. Esto no es cosa nueva. Hace años, otro reportaje televisivo mostraba el final de gran parte de las pilas que se tiraban a los contenedores adecuados: ni más ni menos que acababan dentro de bidones metálicos y enterrados...una forma curiosa de reciclar.

Hechos como éste hacen sospechar a más de uno que toda la basura que separamos cuidadosa y obedientemente, vidrios por un lado, plásticos por otro, etc. al final acaban en el mismo vertedero. A eso se añade la indignación que provoca escuchar a algún político, como Gallardón en su etapa de alcalde, sugerir que se multe a los que mezclen los residuos. Pero claro, no siempre es fácil distinguirlos, puesto que según los expertos no se puede tirar una bombilla o un vaso de duralex al contenedor de botellas, o que los plásticos no son todos iguales y no deberían mezclarse ente sí, etc. etc. Eso si no te asaltan dudas del tipo de si el tetrabrick tiene que ir al lugar del cartón o de los plásticos, que puede generar una controversia filosófica-moral de primer orden en la familia.

Vale, me creo que para ahorrar y cuidar el medio ambiente se pueden (y deben) aprovechar cartones, vidrios o latas...vamos a suponer que eso se hace de verdad...pero tengo claro que nos toman el pelo. ¿Por qué? Simplemente porque este invento no es nuevo y ya se venía haciendo desde que tengo memoria, pero de otra manera...pagando por tu basura. Sí, eso se hacía antes.

Uno no es que sea un ancianito, pero ya la cuarentena la tiene uno bien pasada, y recuerdo cómo al comprar una bebida en botella de vidrio (no había otro envase, las latas y tetrabricks llegaron después) se pagaba, lógicamente, su precio en el supermercado (tanto de continente como de contenido) y, una vez consumido el producto, devolvías "los cascos" (envases vacíos) al establecimiento para que te reintegraran su importe, bien en metálico o descontándolo de la siguiente compra de la bebida que fuera. Es decir, la botella de vidrio era de tu propiedad, ya que la habías pagado, y por tanto también podías devolverla por lo que te costó. En más de una ocasión, de niño, me saqué alguna propinilla yendo al supermercado del barrio (nada de coches, se iba andando a la tienda o al súper de la esquina) con algunas botellas (de refresco, vino o leche) que la cajera me pagaba. Ese sistema ya no existe, y aunque no lo creamos, seguimos pagando ese envase "no retornable" de refresco o cerveza que tiramos con tanto ruido al contenedor.

Otro tanto sucede con el papel: recuerdo haber ido a una trapería (ahora los llaman "centros de reciclaje" o cualquier cursilería por el estilo) con periódicos y tebeos viejos  y recibir su importe, poco o mucho, tras ser pesados en la correspondiente báscula. Tampoco olvidemos que recoger cartones ha sido el medio de vida de mucha gente que no tenía otro recurso.

Ahora, resulta que le hacemos el trabajo no sé a quién, llenando nuestras casas de cubitos de colores donde separamos la basura mansamente como corderitos, las llevamos a los contenedores también de colores y todo ello gratis. Ni un globito de premio, ni una pequeña bajada en el canon de basuras que pagamos...nada. Y el caso es que parece ser que hay gente que de esto hace negocio y obtiene sus beneficios, que no digo yo que no los tenga, pues montar una planta de reciclaje tiene su inversión y mantenerla su coste...pero los que ponemos la materia prima no vemos un céntimo. Eso sí, de vez en cuando nos hablan de los "beneficios sociales", del "bien del Planeta", de "ética ciudadana"...vamos, que sí, que nos toman el pelo.

domingo, 5 de febrero de 2012

Expertos en meter la pata




Tengo la costumbre de guardar recortes de periódico e incluso ejemplares enteros cuando recogen hechos relevantes, como, por ejemplo el 11-M, la boda del Príncipe, la muerte de Juan Pablo II o la toma de posesión de Obama. Es una de mis manías, qué le vamos a hacer. Así, con motivo de acomodar en mi trastero (que es el mejor archivo que me puedo permitir) los ejemplares que recogían la actuación de la Selección Nacional en el Mundial y algún otro ejemplar como los que recogían la concesión del Nobel de Literatura a Vargas Llosa, y que andaban demasiado tiempo por casa ocupando un sitio que apenas tengo, me puse a colocar mi particular hemeroteca este fin de semana.

Ni que decir tiene que mi trastero está abarrotado, y no viene mal liberar algo de espacio de vez en cuando, sobre todo al reparar que uno debiera tirar a la basura cosas que desde un principio deberían haber ido allí. Por tanto, antes de alojar los nuevos periódicos me puse a expurgar los que ya tenía almacenados, sacando recortes para tirar el resto del ejemplar o tirarlos completamente porque ya habían perdido interés histórico para mí.

Y miren por dónde me encuentro en números del año 2005 un titular algo parecido a “Los expertos descartan una burbuja inmobiliaria”, ¡Ahí es nada! ¡Que Santa Lucía les conserve la vista! Y no sólo eso, sino que además aparece un suplemento, una “Guía inmobiliaria”, encuadernada mejor que los dominicales, en la que se hablaba de la legislación sobre alquileres, hipotecas, garantías de los edificios y, no se lo pierdan, de las mejores maneras de invertir...en el ladrillo, con las estadísticas que mostraban un historial de una revalorización sin fin de los inmuebles. Y por si fuera poco, un detallado recorrido por las urbanizaciones “más interesantes” de España, comunidad por comunidad.

A finales de 2007 se barruntaba que esa fiesta podía acabar de mala manera, como así acabó, aunque muchos no lo querían ver y no pocos querían ocultar una realidad que ha terminado por imponerse; no olvidemos cómo las mentiras de ZP negando la crisis le hicieron ganar las elecciones en mayo de 2008. De ser la Champion League pasamos a estar a punto de ser rescatados, si es que no estamos intervenidos de facto.

¿Dónde están ahora estos expertos? ¿Esas mentes preclaras? Quizá ahora están siendo tan rotundos como entonces defendiendo cómo era evidente que la burbuja iba a estallar, que los indicadores eran claros, que las hipotecas eran demasiado baratas...y ahora toca austeridad, recortes, reformas, etc. etc. Y si alguno de esos expertos tiene algo de vergüenza torera, debería dedicarse a otras cosas, como hacerse fraile cartujo, porque o bien eran unos incompetentes o eran unos perfectos canallas que han engañado a  gente de buena fe que se ha arruinado por seguir sus consejos. 

Esos expertos que también hace diez años, más o menos, vaticinaban que la bolsa iba a subir de tal manera que el Ibex sobrepasaría los 12.000 puntos en poco tiempo; hoy en día se celebra que pase de los 8.500, y no hace mucho ha estado por debajo de los 7.500 si la memoria no me falla. Vamos, que son la versión elegante de esos timadores que supuestamente leen el futuro en una bola de cristal o en una baraja de cartas, pero que en realidad sólo se dedican a sacarle el dinero a los incautos que les llaman a sus líneas de teléfono de tarifa especial, y que les cuentan cualquier cosa para que los minutos, que cobran a precio de oro, pasen y pasen.

Ni que decir tiene que también hubo expertos, de los de verdad, que nos advertían lo que iba a ocurrir si no le poníamos remedio, y a los que se les llamó de todo, desde agoreros hasta antipatriotas, o cosas peores, simplemente por decirnos que no íbamos a poder pagar la factura de una fiesta loca. Gente que se dedica a investigar con honradez e independencia, cualidades que en nuestra tierra se hacen pagar caras. Estudiosos que no reciben, ni recibirán, el favor de ningún partido, sindicato o grupo de presión. 

Lo malo es que los que no participamos en aquella juerga ni siquiera de público lo estamos pagando, mientras los auténticos responsables se van de rositas con el zurrón bien lleno, acompañados de sus expertos, a veces convertidos en sus más leales sirvientes, que para eso a más de uno les pagaban el sueldo con nuestro dinero y nuestro futuro. No estaría de más que lo pagaran.


miércoles, 18 de enero de 2012

DÉJENME AHORRAR EN PAZ


Señores gobernantes y políticos en general: ¡Déjenme ahorrar en paz! ¡No me quiten más mi dinero que gano honradamente con mi trabajo! ¡El que mejor maneja mi dinero soy yo y no ustedes!

Me hubiera quedado más a gusto gritándoselo a los líderes de todos los partidos políticos, pero no tengo otra que desahogarme en este blog (que es para lo que lo he hecho). No quiero que me quiten, en ese robo legal llamado impuesto, lo que me cuesta tanto ganar. 

Ya sé que hay que pagar carreteras, hospitales, policía, asistencia social...para eso no pongo ningún inconveniente, es más los impuestos son necesarios, pero sólo para esto. Sin embargo, se emplea una parte no pequeña de esos impuestos en pagar la superpoblación de altos cargos y asimilados, la aún mayor  tribu de "ex" (que viven a costa del presupuesto pero sin los inconvenientes de ejercer el cargo), subvenciones totalmente improductivas y caprichosas, mantenimiento de vagos y caraduras, pago de favores, y en corrupción. En esto último, me gustaría saber qué porcentaje de impuestos se han ido a bolsillos de mangantes.

En noviembre pasado defendía que la bajada del tipo impositivo para los ahorros favorecería la liquidez de la banca (Una manera de ayudar a la liquidez de los bancos ). Pues bien, el Gobierno del PP, lo primero que hace es...¡Subir los impuestos!, ¡Bien, PP, bien! Superando las expectativas de Izquierda Unida. (Los que temían que gobernara la derecha, que no lo hagan, pues no gobierna). En definitiva, y a mi parecer, han agravado más los problemas.


Hace tiempo que leí un magnífico estudio del Instituto Juan de Mariana titulado Una sociedad de propietarios (no soy economista ni nada parecido, vi la referencia en prensa y me lo leí, cada cual tenemos nuestros vicios) y cuyo subtítulo lo resume fenomenalmente: El camino de los ciudadanos hacia la independencia financiera. Es un documento que puede leer un ignorante como yo, y llega a ser ameno. No es que subscriba todos y cada uno de sus párrafos, pero me hizo reflexionar y preocuparme de (y por) mis ahorros.


El argumento principal es proponer cómo es posible que un ciudadano normal que ahorre durante años  (no hay otros trucos o atajos) pueda llegar a conseguir rentas que le hagan organizarse su jubilación sin tener que depender del Estado de manera exclusiva. Esto es interesante de por sí, pero lo bueno son las ideas "transversales" que tocan otros asuntos, tales como discutir la idea de una renta básica universal o hacer notar que no por ganar más necesariamente se ahorra más.


La conclusión es clara: el ahorro podría otorgar más independencia al ciudadano de los poderes públicos, tanto para su jubilación como para llegar a mejorar sus condiciones de trabajo, en definitiva, para organizarse su vida con más libertad. Por eso la subida del impuesto al ahorro (sea en cuentas u otros depósitos, en acciones, en fondos u otros productos), llamadas rentas de capital, para hacernos creer que sólo es cosa de pérfidos ricos especuladores, en realidad es un atentado contra los trabajadores y jubilados.


Si se ha convertido en un privilegio tener un trabajo y cobrar una nómina para ir tirando más regular que bien, no digamos tener dos fuentes de ingresos para ir bien o mejor. Salvo los políticos, no conozco a gente que cobre más de un sueldo. Y lo mismo pasa con los jubilados, que desde luego no cobran dos pensiones. Hay quienes compatibilizan un empleo y un pequeño negocio, pero no es lo normal. Por eso, a los trabajadores no nos queda más remedio que ahorrar y sacar el mejor provecho posible de ese ahorro, si queremos que nuestra vida mejore un poquito, o no empeore demasiado a la hora de mandar a los hijos a la universidad, cuidar de nuestros mayores, padecer una enfermedad o jubilarnos.


Pero el Estado (todas las administraciones) no quiere dejarnos esa libertad, bajo la premisa falsa de que nos va a solucionar todos nuestros problemas, como bien saben los que tienen mayores dependientes en casa. Y los impuestos son un medio de eficaz sometimiento a sus dictados. Hace poco, leí en el blog de María Blanco (bajo el seudónimo de Lady Godiva) una cita de de Barry Goldwater, un senador de los EE.UU. de las décadas de los cincuenta hasta los ochenta (Si Google ni Wikipedia no me fallan), que me pareció una gran verdad: Un gobierno suficientemente grande para darte todo lo que necesitas es lo suficientemente grande para quitarte todo lo que tienes.


Así que yo creo que nos debemos aplicar el cuento, es decir, ahorrar porque no hay que fiarse de que la Administración cuide de nosotros, y desde luego, hacer todo lo posible para que lo que guardamos, privándonos de muchas cosas apetecibles , no se lo lleven, al menos sin protestar. Pese a quien pese, la historia de la cigarra y la hormiga sigue teniendo plena vigencia.

miércoles, 11 de enero de 2012

Ricos y casposos



A finales de los ochenta se hablaba ya de la corrupción en el PSOE. Yo entonces era estudiante universitario y, naturalmente, de izquierdas (cosa de la que me he curado como del acné juvenil), y conversando con uno de los profesores sobre los primeros casos que despuntaban en aquel tiempo, me hizo un razonamiento simplista, pero no por ello del todo descabellado: si los que llegan al poder son  los ricos de siempre, al ya estar forrados, no se les ocurre robar de lo público, y eso lo han resuelto bien en USA, porque los candidatos presidenciales son tipos con tanto dinero que no les hace falta meterse a ladrones; otra cosa, es que si a un tipo le cambias el mono de trabajo por un despacho ministerial, si de electricista lo haces Ministro del Interior (ese era el caso), pues aprovecha la facilidad de acceder a dinero y lujos sin tasa, ¿cuándo se verá en otra? Difícilmente se resistirá a meter la mano en la caja. 

El tiempo ha demostrado que tampoco es así, pues políticos ladrones se han dado en todos los partidos y en las mejores familias, hasta podría darse el caso, según las informaciones del "caso Urdangarín" (a nadie se le ocurre que  sea el "caso Cristina"), que en la real haya sus garbanzos negros, presuntamente, por supuesto, faltaría más.

Pero hay que reconocer que por número y vulgaridad, el PSOE se lleva la palma en cuanto a escándalos se refiere. Parecía que después de aquel senador que se fue de putas con su hijo a una sauna de lujo, se había llegado al tope de la obscenidad de ciertos elementos podridos de la casta política. Pues no, ahora nos sale un caso en Andalucía donde, presuntamente (hay que decirlo siempre), el dinero público se ha gastado en favorecer amiguetes, en empresas fantasma, prostitutas y cocaína, naturalmente usando lacayos, porque un director general no va a ir directamente a un camello, que para eso está el chófer de confianza, que al final lo cuenta todo.

Eso me recuerda un chascarrillo referido a un alto cargo autonómico, que decía: Si quieres que algo se sepa, díselo al chófer; y si quieres que se sepa muy rápido, le dices aquello de "que esto quede entre tú y yo".

Pero a lo que vamos: además de robar, gran parte de estos políticos corruptos son cutres. Se comportan como horteras de bolera que hacen exhibición de su fortuna, con la procacidad de los nuevos ricos y más si son analfabetos: comilonas o mariscadas, coches de lujo, viajes que pagamos todos, grandes casas, mascotas exóticas, prostitutas y, al final, como los peores macarras, drogas.

No se conforman con aplastarnos con impuestos para derrochar el dinero en subvenciones a chiringuitos afines a su partido, o en los sueldazos, múltiples cargos remunerados, jubilaciones de oro y otras prebendas que ya las hubieran querido los nobles de siglos pasados, sino que su avaricia y su prepotencia, al saberse impunes porque ellos hacen las leyes y nombran a los jueces, lleva a los corruptos a robar con el único objeto de amasar indecentes fortunas, en el sentido más amplio del adjetivo, y ni siquiera cuidan las maneras. No son ladrones de guante blanco, sino zafios, casposos, repugnantes y cualquier cosa que describa su pésimo gusto y peores modales.

Y más de uno, además, con chulería, con desprecio hacia los ciudadanos que todavía tenemos derecho al voto , eso sí, en lista cerrada y bloqueada, que les pagamos sus vicios con el fruto de nuestro esfuerzo, casi siempre mal pagado. Con el estilo de los peores reyes absolutistas o los más abyectos caciques. Sinceramente, no me creo que España sea un Estado de Derecho ni una Democracia, visto lo visto. Una cosa es lo que diga el papel mojado de la Constitución y otra lo que la realidad nos tira a la cara.

Desgraciadamente, esto no es problema de un sólo partido, como se está viendo, ni siquiera  es exclusiva de una clase social desfavorecida (véanse los casos nacionalistas, con familias de la burguesía de toda la vida que  también se lo llevan crudo, hasta alguno con el miserable detalle de hacer pagar la boda de una hija a sus consuegros, pese a salirle gratis por otro lado). En esto nadie debe tirar la primera piedra. Pero los políticos honrados, callan y hasta defienden la "presunción de inocencia" de sus compañeros de partido, cuando tendrían que ser los primeros en echarlos a patadas. Tragan con un silencio que su honradez no evita que sea cómplice.

Pero lo malo de todo esto, además, es que mientras en otros países más demócratas que España, eso sería motivo de escándalo público, con críticas de la prensa y manifestaciones ciudadanas, que conseguirían la dimisión y el procesamiento de esos delincuentes de la casta política, en nuestra patria, nación discutida o discutible, Estado, país o como queramos llamar a esta gran corrala donde vivimos, al común de los mortales, a la gente que sufre los impuestos, que ve cómo le roban el sudor de la frente con impuestos "por nuestro bien" o "sociales", no se le mueve una pestaña, no parece importarle. Y lo peor, todavía somos capaces de no quererlo ver si se trata "de los nuestros" o de "nuestras ideas", apoyando a los partidos políticos con un forofismo propio de los hooligans del fútbol que aúllan en las gradas, más si cabe si esos partidos son nacionalistas o regionalistas, a lo que se añaden los conceptos de "identidad", "sentimiento nacional", "raza" o incluso "rh", como si ello diera legitimidad a los desmanes de sus políticos, que se creen con patente de corso contra nuestros bolsillos.

A los españoles, parece que nos gusta eso de callar y pagar, de no meterse en problemas. Pues señores, estamos metidos en problemas hasta el cuello, lo queramos o no. Así que espabilemos o pronto nos convertiremos en súbditos de señores feudales con corbata.