viernes, 30 de diciembre de 2011

Para este viaje, no hacían falta alforjas.

He visto la actuación de Dña Soraya y compañía, y tras escucharles, me ha venido a la cabeza este refrán. También podíamos hablar del parto de los montes o recordar otros dichos populares, que al final, el resultado es el mismo: decepción.

Ya se sabía que tenía que haber recortes y que tenían que subir los impuestos. Pero la forma en que lo ha hecho la troupe marianil recuerda demasiado al tardozapaterismo que ha perdido las elecciones, el mismo cuento del que estamos hartos: "No nos olvidamos de los pobres parados y pensionistas, damos otra vuelta de tuerca a los pérfidos funcionarios y les damos su merecido a los malditos ricos". Traduciendo, y me perdonen la expresión, se trata de putear una vez más a los que tienen la osadía y desvergüenza de cobrar una nómina que sea un poquito mayor de los mil euros. Vamos, que nos van a crujir a la mayoría. Eso sí, también han congelado a los que ganan el sueldo base, una cantidad que nos tendría que dar vergüenza como país europeo. 

Enhorabuena al nuevo Gobierno: tenemos impuestos suecos con sueldos rumanos. Si esto les parece exagerado, den tiempo al tiempo. 

Bien, reconozco que si hay alguien que lea esto, pueda replicarme con todo derecho diciendo "vale, listillo, ¿tú que harías?" Pues gracias por preguntar, así que lo suelto:

1.- Estaba cantado que iban a congelar el sueldo a los funcionarios otro año más. Vale. Pero si además aumentan la jornada, ello se traduce en otro recorte de sueldo y un mayor gasto de funcionamiento. Parece una tontería, pero ¿alguien ha calculado el coste en electricidad, calefacción, etc. de mantener abiertos las oficinas publicas diez horas más al mes?¿Eso genera ahorro? Salvo Hacienda, el resto de departamentos, en  el Estado o en otras administraciones, tienen la misión de gastar (simplificando mucho, lo sé, pero es así). Imaginen diez horas más de trabajo al mes de los funcionarios que se dedican a tramitar las subvenciones al cine, sindicatos, partidos, a ONG de distinto pelaje, a uno que pasaba, etc. etc. ¿Nos interesa?
Yo hubiera congelado a secas. Y por cierto, funcionario sólo es el que ha pasado por una oposición. Así que los colocados a dedo tendrían que ser despedidos de inmediato, de la misma manera en que fueron colocados: porque sí.
2.- Graciosamente suben las pensiones un 1%, como si no estuviéramos cotizando por ellas. Y mantienen el seguro de desempleo, derecho por el que los trabajadores tienen un descuento en su nómina, así que no es un regalo. Los 400 euros siguen. Estoy de acuerdo, pero incrementaría la lucha contra el fraude tanto en el paro como en las bajas.
3.- Es un chiste recortar sólo un 20% las subvenciones a sindicatos, partidos y patronal. No señores, es el momento de SUPRIMIR ese gasto. Yo habría hecho una Ley de financiación para estos colectivos, de tal manera que se financien con donaciones particulares (desgravables, por supuesto) y cuotas de sus afiliados. Sería generoso: eso se produciría en tres años, recortando para 2012 un 40% esas subvenciones, y seguir así para que desaparezcan totalmente en el ejercicio 2015.
4.- Eliminaría toda subvención al cine, al deporte profesional y a las ONG que no sean estrictamente caritativas o se dediquen a la investigación científica, y desde luego, que su actividad comprenda el territorio nacional. (Nada de subvencionar cursos de feminismo en los Andes, o el estudio de la reproducción de la almeja macha australiana, por poner ejemplos ficticios que recuerdan a chorradas muy reales).
5.- Subir el IRPF es empobrecer a los curritos, con la excusa de atacar a los ricos. Éstos tienen sus SICAV y sus cuentas en el extranjero, así que los gobernantes no nos tomen por tontos. Parafraseando al doctor en economía D. Carlos Rodríguez Braun, en realidad el Estado cobra de quien puede pillar (no es una cita literal, D. Carlos es profesor universitario), es decir de nóminas y todo ingreso que no pueda escapar al fisco. Lo demás, son bobadas.
6.- Pondría una escala retributiva fija y por niveles para todos los cargos políticos, de tal manera que un alcalde de un pueblo no gane más que el Presidente del Gobierno. Éste último sería el sueldo máximo (que bajaría un 5%, al igual que el de todo el Gobierno y todos los parlamentarios), hasta llegar a cargos que no tendrían remuneración (un alcalde de un pueblecito de 100 habitantes, no puede tener un sueldo, porque tan pocos habitantes no dan para eso, por ejemplo).
7.- Eliminar administraciones, de tal manera que sólo quedaran Estado, autonomías y municipios. Las Diputaciones Provinciales (o en su caso, Cabildos Insulares) se encargarían de las poblaciones que no constituyan municipios, cuyo número habría que reducir a la mitad. Naturalmente, no considero necesarias mancomunidades, comarcas, veguerías, etc. con sus cargos políticos y asambleas varias. Con los cuatro niveles de Administración anterior, se "cubre" todo el territorio. Los funcionarios (insisto, por oposición) de las instituciones suprimidas se recolocarían en las que quedaran, pero sólo los funcionarios, no los cargos políticos ni los colocados a dedo.
8.- ¿Hay que subir impuestos?¿No hay más remedio? Bien, recaudemos más IVA obligando a que todo servicio o venta sea legal, con factura o tique (tícket si lo prefieren) obligatorio, con los inspectores cazando a todo el que trabaje en negro. Punto. Da igual que sea una clínica dental o un puticlub, y si esto último no es legal, o se prohíbe con penas de cárcel o se legaliza y que cotice como todo hijo de vecino, y en último caso, que lo haga con el IVA de lujo.
9.- Prefiero subir los impuestos del tabaco o del alcohol, que los que gravan el pan o la electricidad. Así que, 20 cts. más por cajetilla de tabaco y 50 cts más por botella de bebidas de más de 25º. Yo, mis vicios, me los pago.

Y lo dejo aquí, para no aburrir más, que juraría que oigo ronquidos. Ya seguiré arreglando el país otro día. Resumiendo, Mariano no ha empezado con buen pie y se ha parecido demasiado a ZP.

martes, 13 de diciembre de 2011

No éramos ricos

Algunos lo sabíamos. Éramos a los que nos miraban como bichos raros en septiembre cuando decíamos en el trabajo que no habíamos ido de vacaciones a ningún hotel de muchas estrellas o playa paradisíaca o cuando comentábamos que usábamos los puentes para hacer limpieza a fondo en casa. Tan raros que teníamos un utilitario y no un monovolumen o una berlina o un todoterreno que no salía de la ciudad, porque el coche lo considerábamos una herramienta y no un objeto de exhibición.

No éramos ricos. Algunos lo sabíamos porque lo vivíamos en casa desde pequeños: esos padres que no tenían vacaciones aunque no tuviéramos colegio, que guardaban para cuando flojeaba el trabajo, que gastaban lo justo y necesario, que consideraban que lo importante era tener buena comida en casa, ropa duradera y que no nos faltara un libro para la escuela, en vez de exhibir vestuario de marca, ir a la moda o, simplemente, darse demasiados caprichos. Lo de comer en un restaurante era algo sólo para bodas, bautizos y comuniones de la familia. Y eso era lo normal y no era motivo de infelicidad ni de traumas. 

Pero desde hace diez años, o más, se pensaba que no era así. Que cualquier empleado, que cualquier asalariado, no era menos que nadie a la hora de gastar, que todos teníamos derecho a la buena vida, por supuesto. Y no digamos si en el matrimonio (o como se dice ahora, la pareja) trabajaban los dos. La unión de dos sueldos mileuristas parecía que lo posibilitaba todo: el piso en buena zona (nada de barrios obreros, por supuesto), ir de vez en cuando a un restaurante donde el menú costaba el sueldo de varios días de trabajo, hacer un viajecito a Nueva York, ropa de marca, tener ese coche de alta gama...con esos maravillosos préstamos que se concedían sólo llevando la nómina al banco.

Y resulta que no, que no se podía tener eso, que éramos asalariados, gente "trabajadora". Que en vez de buscarnos la vida u otro trabajo para completar ingresos, si queríamos tener un nivel más alto, pasábamos el tiempo en clases de danza del vientre o de cata de vinos...porque todos nos hicimos gourmets. Y ha llegado la cruda realidad: Hay que devolver los préstamos, y ahora nos vemos "pillados". 

Nunca fuimos ricos; los hoteles, restaurantes caros, los campos de golf no estaban a nuestro alcance, pese a utilizarlos. Nos podíamos pagar un apartamento en la playa, pero no nos lo podíamos permitir.

La crisis también ha servido para ponernos frente al espejo: no somos ricos, que los que dependemos de un sueldo estamos sometidos a la posibilidad de verlo reducido y hasta de perderlo. Que no hay nada seguro ni eterno. Que por eso hay que ser prudente, guardar para tiempos peores; es muy bonito lo de carpe diem, pero vivir al día no lo es tanto. Sí, hay que vivir y disfrutar de la vida, ser felices, pero eso no puede suponer que lo ganado en meses de trabajo se evapore en minutos o en pocos días de manera frívola. Y no, definitivamente no podemos gastar más de lo que ganamos...y mira que lo repiten por todas partes...pero no nos lo queremos creer.

Esa es la realidad, eso es lo duro, que somos "curritos" y que ciertas cosas están fuera de nuestro alcance, que el tenerlo todo no es un derecho. Hoy, tener un trabajo para subsistir dignamente es una suerte. 

No se trata de fatalismo ni de renunciar a todos nuestros deseos. Simplemente, es saber hasta dónde puede llegar cada uno, qué es necesario y qué superfluo, y sí, podemos (y debemos) aspirar a mejorar nuestra vida, pero teniendo en cuenta que para ello hay que trabajar muy duro. Porque no nos regalan nada.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Villanía en twitter



Uno se ha metido en estos líos twitter o de crear un blog para acceder otras ideas y expresar las mías libremente, aunque no sean gran cosa; a uno le gusta ver publicado lo que escribe, aunque sólo lo lea uno mismo. No deja de ser un pasatiempo que puede llegar a ser instructivo. Es cierto que uso el anonimato, desgraciadamente porque la realidad no me anima a otra cosa, aunque si pusiera mi nombre completo poco más iba a aportar, pues soy un tipo del montón y me conocen en mi casa y alrededores. Y no digo nada de mi foto...eso sí que no aportaría nada, y mucho menos a la estética.

Cuando me paseo por la red, hay veces que me quedo estupefacto y otras muchas paso a la indignación al ver los comentarios que deja el personal en blogs, foros, periódicos o en twitter. Muchos utilizan este medio para insultar a diestro y siniestro, ridiculizar a personas que están sufriendo, proferir amenazas y cualquier otra villanía que se pueda cometer escribiendo. Algunos han rendido cuentas ya ante la Policía, pero el ambiente es raro, si se me permite la expresión.

Especialmente en twitter hay mucho terrorista de la palabra, que aprovecha cualquier ocasión para sus desmanes. No me refiero a criticar opiniones ajenas, incluso haciéndolo con acidez o pasión. También cualquiera puede tener un comentario desafortunado sin que provenga de la maldad. Uno es consciente de que si sale a la palestra no va a recibir sólo elogios, pero de ahí a ver amenazas o insultos, media bastante.

Sobre todo cuando uno sigue a personajes de relevancia pública, se ven mensajes realmente indecentes, que destilan odio y, a la vez, cobardía. Dudo que muchos de los que insultan y amenazan se atrevan a hacerlo cara a cara. Y los blancos de esas canalladas son desde políticos y cantantes, hasta víctimas del terrorismo. No hace mucho, una de ellas fue "trending topic" y no por mensajes de ánimo o solidaridad, sino llenos de burla y desprecio. Uno pensaría que fueron sólo los terroristas y sus secuaces, pero me temo que mucha "gente corriente" se unió al ciber-linchamiento. En otras ocasiones, gente anónima se enzarza en discusiones algo más que fuertes.

La red da mucha libertad para acceder a ideas y para difundirlas, pero en demasiadas ocasiones, se confunde esa libertad con una patente de corso para atacar al prójimo desatando los más bajos instintos. Desgraciadamente, muchos millones de personas no tienen acceso ni a la red ni a la libertad de expresión por culpa de muchos dictadores, y en cambio, dilapidamos nuestra poco valorada libertad. Es como tirar la comida a la basura sabiendo que hay millones de hambrientos.

UNA RETIRADA A TIEMPO PUEDE SER UNA VICTORIA




No sé si realmente este dicho tiene origen militar, pero lo he escuchado en más de una oportunidad, con alguna que otra variación.  En muchos casos es una gran verdad, sobre todo si la palabra retirada la sustituimos por un término más “civil”, como puede ser retiro o jubilación.

Podemos aplicar la frase al  caso de una actriz que no se supo ir de los escenarios en su momento y arrastró su decrepitud de manera patética, fingiendo una juventud que perdió muchos años atrás,  o bien al de un boxeador que no supo ver su declive y quedó más sonado de lo que debiera. No menos ajustada resulta esta expresión a la política, como en el caso de esa desgracia de matrícula ZP o, recientemente, el de Silvio Berlusconi, que ha acabado convertido en un grotesco personaje.

En este último caso, el de la política, el daño no sólo es para el titular del cargo, sino que puede extenderse a toda una nación, con lo que muchas veces el mejor sacrificio patriótico que puede hacer el mandatario es hacer mutis por el foro. Bien es cierto que el sistema democrático tiene la ventaja de posibilitar la sustitución de las personas que ocupan altos puestos. No se trata de que el motivo del relevo sea  la ancianidad y la falta de vigor físico, sino que este tipo de decadencia tiene peores motivos: prepotencia, alejamiento de la realidad, aislamiento en la burbuja del poder, pérdida de la confianza del pueblo…

Si los cargos electos son susceptibles de renovación,  ¿qué ocurre con los cargos no electos? A eso vamos.

Estos días la prensa habla de manera intensa de la presunta implicación del duque de Palma, yerno del Rey, en actividades irregulares que podrían haberle reportado magros beneficios. Naturalmente, es inocente hasta que un juez demuestre lo contrario: estamos en un Estado de Derecho (yo añadiría también la palabra “presuntamente”, pero ese es otro tema).

La verdad que un hecho así no es bueno para la imagen de la Corona, que ha suspendido por primera vez en la valoración que de ella hacen los españoles, según el CIS. Y lo peor, no es el primero: la separación de la Infanta Elena (con el ridículo término de "cese temporal de la convivencia"), las peligrosas amistades de Su Majestad con la monarquía saudí (que rige una teocracia islámica alejada totalmente de la democracia) o con los famosos “Albertos”, que se fueron de rositas por una oportuna prescripción del delito por el que se les juzgaba, o el dejar hacer ante las negociaciones con ETA o el avance de los nacionalistas en general, y catalanes en particular, en su ruptura con el Estado. Podemos añadir más de una salida de tono de D. Juan Carlos, desde la riña a los periodistas por quererle, según él, plantarle un “pino en la tripa” o la última, estar de baja para actos oficiales pero irse a ver el último Gran Premio de Fórmula 1. Dejamos aparte caídas y golpes con puertas, lo que nos puede pasar a cualquiera.

Esos son relativamente recientes. Si retrocedemos décadas podemos buscar otros puntos negros (designación por Franco, vergonzoso abandono del Sáhara, sospechas sobre el 23-F, rumores de líos de faldas…), pero que el buen papel ejercido durante la Transición y después de ella hasta hace poco han hecho caer en el olvido. Y precisamente, ese es el problema, que hechos recientes malogren ese buen trabajo y el respeto que por ello se ha ganado.

Ahora hay mucho nostálgico de esa idealizada Segunda República afilando sus particulares guillotinas,  aunque son muchos más los que sabemos que aquello fue un desastre que dio lugar a nuestra mayor tragedia desde la invasión napoleónica.

Aunque mis ideas democráticas y sobre la igualdad y libertad de los ciudadanos me hagan ser más partidario de un sistema republicano (eso sí, al estilo norteamericano o mejor francés, no con presidentes decorativos a la alemana o a la italiana), me parece una mala solución cambiar nuestra actual monarquía por una república que demasiados quieren volver a pintar de tricolor.

Entonces, se trata de que la institución de la Corona no vea mermado su prestigio ni su papel. Nos podía haber ido mejor, pero también podríamos haber caído en el enfrentamiento cainita y el subdesarrollo una vez más. Por eso, me atrevo a opinar que no estaría mal que aprovechando la  mayoría absoluta en el parlamento que tiene el nuevo  Gobierno, y una vez transcurrida la mitad de la legislatura, con calma, pero sin pausa, el Rey tome su merecido descanso y dé paso al Príncipe de Asturias.

Próximo a los 44 años, D. Felipe tiene edad de adquirir esa responsabilidad (y muchas más), y dicen que está preparado para ello. Según mi ocurrencia, de llevarse a cabo, el nuevo rey lo sería con la cincuentena a la vuelta de la esquina, que ya no es para seguir de aspirante, como Carlos de Inglaterra. Mejor hacer el relevo cuanto antes, por si vienen más presuntas irregularidades, divorcios o lleguen a la peligrosa adolescencia los primos de la infanta Leonor, época en la que no es imposible que puedan darse meteduras de pata de cierta entidad.

Se acerca un buen momento para el cambio de rey, que ayudaría en esta época de reformas que sin duda tendrá que comenzar ya, con un Juan Carlos con su prestigio en su mayor parte indemne, un Felipe relativamente joven y con el aprecio popular y, por qué no decirlo, con un necesario alejamiento de la primera línea de atención del resto de la Familia Real, que si bien no tienen ningún papel constitucional, pueden estorbar más que ayudar a medida que pasen los años.

jueves, 24 de noviembre de 2011

El saber no ocupa lugar


Una de las noticias del año (la Noticia para los "geeks") ha sido la muerte del fundador (junto con Steve Wozniak) de Apple, Steve Jobs. A estas alturas se ha dicho todo o casi todo de él, incluso biografías ya publicadas y convertidas en éxito de ventas. Sobre todo, se ha recordado su discurso en la Universidad de Yale. 

De ese discurso hubo un detalle que me llamó la atención: que hubiera estudiado caligrafía. Eso ha hecho que podamos escribir en todos nuestros ordenadores con tipos de letra más o menos agradables, y no tan "robóticos" como parecía que iban a ser. Y eso me ha recordado algo que me sucedió a mí.

Con 14 años aprendí mecanografía; había un montón de máquinas de escribir dignas de un museo, aunque mis favoritas eran las Underwood. Pues bien, este conocimiento me ha servido para varias cosas: tener unos apuntes dignos en algunas asignaturas, hacer mi servicio militar en oficinas y al lado de casa y, sobre todo, y es a lo que voy, me ayudó a introducirme en la informática.

Sí, gracias a la facilidad de teclear, mayor en un ordenador que en una máquina de escribir tradicional (donde los dedos, durante el aprendizaje, llegan a doler bastante), no me dio pereza  enredar con esas máquinas que en los noventa se popularizaron y que ahora lo dominan todo: los dichosos ordenadores.

De la máquina de escribir pasé al ordenador, y poco a poco, por mi cuenta, fui aprendiendo su manejo, hasta llegar a internet; me inicié en la red en 1996, año en que me compré mi primer PC (Un pentium a 133 mHz y con un giga de capacidad de almacenamiento...toda una maravilla, ahora guardada en mi trastero). Entonces había una cosa llamada Infovía, una especie de internet para andar por casa en España. Ahora estoy tecleando esto en un notebook con una acceso móvil prepago. ¿Hubiera sido lo mismo si no hubiera aprendido mecanografía? Seguro que no.

Eso me lleva a recordar que, cuando éramos estudiantes, en demasiadas ocasiones nos preguntábamos para qué valía lo que estábamos aprendiendo (p.ej. latín, filosofía, literatura, dibujo...). Pensábamos que sólo había unas pocas asignaturas útiles en la vida, cosa que se agravaba al llegar a la universidad. Y esto sigue ocurriendo hoy. 

Años después pienso que esos saberes, en general relacionados con las humanidades, que calificamos de inútiles o poco prácticos no lo son realmente. Quizá nos sirven en la vida lo mismo que hacer pesas le sirve a un futbolista, natación a un tenista o correr a un boxeador: entrenarnos y tener más recursos a la hora de enfrentarnos con la realidad diaria, incluso en la vida profesional.Es conocido el caso de cirujanos que para mejorar su destreza manual a la hora de operar, se han convertido en virtuosos violinistas o pianistas. 

Por eso creo ya, bien pasados los cuarenta, que esos conocimientos "inútiles", y en especial, las humanidades (desde la literatura hasta la filosofía, desde conocer latín hasta historia) son los que nos hacen ser mejores personas y con mejores destrezas "técnicas". Hace 3o años, nadie suponíamos que la caligrafía o la mecanografía iban a confluir en unas cosas llamadas ordenadores, que íbamos a tener en nuestras casas y que nos iban a permitir conectarnos con todo el planeta.

Una manera de ayudar a la liquidez de los bancos


En Europa, para evitar quiebras y capear esta crisis, los estados están mandando ingentes cantidades de dinero público a los bancos para "refinanciarlos", dinero que viene de los impuestos que pagamos los sufridos ciudadanos. 

Esto de recaudar dinero para "inyectarlo al sistema bancario" no parece una idea muy popular, vamos, que a nadie que yo conozca le gusta pagar impuestos. Pero hay otra manera en que nosotros le podamos dar más gustosamente el dinero a los bancos...reduciendo impuestos.

Me parece una barbaridad que se pague un minimo del 19 % por los exiguos intereses que recibimos de nuestros ahorros, ganados con nuestro sudor, y por los que hemos pagado ya impuestos (el famoso de "la renta"). Por una imposición a plazo fijo apenas le dan a uno lo justo como para cubrir la inflación, que además pierde una quinta parte en impuestos. Si esto es así, más de uno no se anima a ahorrar.

Como bien dice el economista D. Juan Ramón Rallo en uno de sus artículos-lecciones magistrales, el capitalismo no se basa principalmente en el consumo, sino en el ahorro, en el capital. (Y que me perdone el Sr. Rallo mi burda simplificación). Y este ahorro no es sólo cosa de ricos, sino de todo hijo de vecino que quiere proteger su poco dinero que es capaz de no gastar para poderlo emplear más adelante en lo que estime oportuno.

Cualquiera, incluso un servidor de ustedes, puede tener una imposición a plazo o un puñado de acciones (directamente, o a través de fondos o planes de pensiones) aunque uno sea mileurista. Y no por ello vamos a ser viles especuladores a los que hay que castigar con impuestos. 

Pues bien, tal vez ayudaría a fomentar el ahorro que, ante los escasos intereses que ofrecen los bancos, el fisco no fuera tan voraz. No estaría mal que esa retención fuera sólo del 10 %, volviendo al medieval diezmo, y si fuera menos, tanto mejor. Con ello, nos animaríamos a ahorrar un poquito más, tanto en cantidad como en plazo de las imposiciones, y de  paso le suministramos a los bancos, de una manera voluntaria, ese combustible que necesitan para su funcionamiento, que no es más que el maldito parné (o la plata, como dicen tan elegantemente al otro lado del Charco).

Si esto también se aplica a otros productos en que los ciudadanos de a pie podemos meter los cuatro cuartos que guardamos, tales como fondos, acciones, planes de ahorro o de pensiones, tanto mejor. Estos productos ya se han popularizado lo suficiente como para no considerarlos elitistas, pues muchos obreros y jubilados tienen parte de sus pequeños ahorros en este tipo de bienes. Y digo yo, también los humildes tenemos derecho a nuestra parte de beneficios del  sistema capitalista.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Los políticos tienen la culpa ¿toda?



Llegaron las elecciones y acabó la dichosa campaña electoral, que no es cierto que dure sólo quince días sino llevamos años en ella, por lo que el hartazgo para el ciudadano de a pie es grande ya, y no sólo por este motivo: cada día tenemos noticias sobre políticos, no por la actividad que les es propia, sino por los escándalos que protagonizan y que desde hace demasiado tiempo ya no escandalizan, si me permiten la redundancia.

La corrupción ha podrido toda la estructura del Estado, desde el Gobierno de la Nación hasta el último de los ayuntamientos, ni siquiera la Corona está ya libre de sospecha (caso Undargarín): resultan habituales los políticos con comportamientos prepotentes y hasta mafiosos, empresarios que los sobornan, el robo delos caudales públicos más o menos encubiertos con entramados de empresas o de fundaciones cuya génesis no ha sido otra que la de desviar el dinero de nuestros impuestos, que no deja de ser sudor de nuestra frente, al bolsillo de sinvergüenzas con despacho enmoquetado, coche oficial de lujo y varios sueldazos compatibles porque sí.

De acuerdo, no son así todos los políticos, ni siquiera la mayoría. Afortunadamente, también hay gente que trabaja por el bien común con sinceridad y honradez, independientemente de las siglas.

Pero, ¿el "común de los mortales" sólo somos víctimas de pérfidos poderes ocultos? También debemos hacer examen de conciencia, porque les podemos echar todas las culpas a los políticos, pero no dejan de proceder de la misma sociedad, que les vota, les votamos. Es más, el ciudadano medio se toma la política con el  forofismo del fútbol: se es del PSOE o del PP como se puede ser del Madrid o del Barça.

El español medio es dado a eso de ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio; criticamos con crueldad al que nos paga nuestra manutención (sea un empresario o un cliente), sabemos más de todo que cualquier especialista, nos atrevemos a poner faltas a ingenieros, médicos o profesores, sin saber nada de eso; por algo dicen que cada español lleva un seleccionador nacional de fútbol dentro.

La gente nos hemos convertido sólo en sujetos con derechos, pero no con obligaciones. Exigimos que nos subvencionen, que nos caiga el maná del cielo, que nos venga a salvar el mesías de turno. Somos fiscales terribles del trabajo de los demás, pero del nuestro ya no tanto. Nos fijamos en lo que tienen que hacer los demás pero no si nosotros estamos haciendo lo que debemos, y el españolito medio, seguidor de Belén Esteban y Gran Hermano, no lucha por derechos como la libertad para todos (en cualquiera de sus formas: de expresión, de circulación, de empresa...), sino que le encantan aquellos que suponen someter a otro, como bloquear una junta de comunidad de propietarios, parar una obra al vecino o pasar por la finca de un tercero.


Además, ¿quién no ha acudido a algún conocido para allanar un trámite administrativo? Todos buscamos ciertas ayudas, del alcalde o del bedel de un ayuntamiento, de un amigo que conoce a "alguien" de un banco o de un ministerio. Y lo peor es que se consiguen en demasiadas ocasiones de esta manera, que a veces es la única. Ya sabemos el refrán: "El que tiene padrinos, se bautiza".

Se está repitiendo aquello de que la crisis es fundamentalmente de valores de la sociedad, pero nosotros, cada uno de nosotros, somos parte de esa sociedad. Si queremos una regeneración de la clase política, debemos empezar por regenerarnos nosotros mismos. "Antes de arreglar el mundo, da tres vueltas por tu casa", dice el refrán oriental. Y no sólo se trata de producirnos en nuestras vidas con honradez y respeto a los demás, sino de no transigir con quienes se saltan la ética a la torera, de no callar ante lo que está mal, de no ser cómplices con quienes nos roban o vendiendo nuestro voto al mejor postor. 

Pero esto no es fácil y conlleva su trabajo. ¿Estamos dispuestos a hacerlo? Yo no puedo tirar la primera piedra, no soy ni mejor ni peor que los demás. Sin embargo, hay que intentarlo. Por si acaso, empezaré dando tres vueltas por mi casa.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Una goleada. ¿Triunfo total?




Hoy toca hablar de elecciones, qué le vamos a hacer. Nos hartaremos de análisis e interpretaciones varias, y no me voy a quedar sin dar la mía; no es porque mi opinión sea importante, pero me quedo a gusto dándola.

Podemos hablar de la mala noticia de que ETA tenga su grupo parlamentario, junto con el aumento de otros separatistas, cuando lo que hace falta es unir y en vez de pensar en la aldea, el terruño o la comarca, hay que pensar en Europa, y hasta esa idea se va quedando pequeña en un mundo donde a USA y Rusia se le ha unido China para partir el bacalao. Y detrás, pisando fuerte, India y Brasil piden sitio.

Buena noticia puede ser que UPyD quintuplique sus diputados, pero con una Ley electoral que hace que CiU con 200.000 votos menos tenga 16 escaños (más del triple que ellos); por otro lado, ya no hay que hablar de IU como "izquierda hundida", porque de 2 pasa a 11, y es la tercera fuerza política en número de votos.

Para el mí lo que merece más atención son los 186 diputados del PP: Una victoria aplastante...aunque quizá no tanto. En 1982, el PSOE, en una situación también complicada, aunque no igual, ganó por primera vez unas elecciones con 202 diputados. Si vemos este hecho, junto con las previsiones tan optimistas que había de que Rajoy iba a llegar a los 200, esta mayoría absoluta sabe a poco.

Parece exagerado, pero con una situación tan crítica como en la que se encuentra ahora España, la alternativa a un Gobierno tan mal gestor, al que le han salido ministros imputados en presuntos casos de corrupción, debería haber arrasado. No ha sido así. Rajoy perdió en 2004 y en 2008, y en el primer caso, venía de una mayoría absoluta de 183 diputados. Ahora ha ganado ¿Pero ha convencido?

Está bien que en Génova celebren el triunfo, porque han ganado claramente. Pero no ha sido la goleada esperada, la que se tendría que haber dado con un rival tan nefasto. Rajoy tiene mayoría de sobra para gobernar...cuatro años. Ante las reformas que tiene que hacer, ¿superará el desgaste de esta legislatura tan difícil? Porque las medidas para superar la crisis no van a gustar a muchos.

Creo que Rajoy no es un líder tan atractivo como lo pueden ser ahora Esperanza Aguirre o, en su día, Felipe González. Ha ganado porque tenía que ganar, porque la gente se ha hartado de este PSOE que tiene que reformarse, o mejor aún, refundarse.

Pero en el PP no se deben dormir en los laureles. Han cometido errores, desde el caso Camps hasta el bajo tono de la campaña. Parece que han ganado por inercia y no por entusiasmo. Deben trabajar más en Vascongadas y Cataluña, y también en el resto de España. No habrá piedad en esta legislatura para ellos, muchas ya querrán resultados ya, y muchos más les harán pagar las facturas, de todo tipo, de ZP. 

Siento ser un aguafiestas, pero hoy será día de fiesta en Génova, pero en España, todavía no ha cambiado nada. Esperemos que ese cambio para bien llegue, pero la tarea no va a ser fácil para el nuevo Gobierno, y, seamos sinceros, los españoles podrán perdonarles fallos al PSOE, pero al PP apenas se le permiten. Con ello tiene que contar Rajoy, porque o sabe ser convincente y políticamente atractivo, o el desgaste que le puede venir puede hacer que vuelva el PSOE, con sus aliados habituales, en 2016; porque estarán hoy derrotados, pero no destruidos.


lunes, 7 de noviembre de 2011

Un arco agrietado. ¿Por qué?

Tenía que ocurrir. Yo metiéndome a hacer un blog. Éste es mi cuarto intento; los tres anteriores fueron un estrepitoso fracaso, porque me metí donde no sabía: apenas me manejaba en configuaciones, publicaciones, etc. etc. Al final, éste parece el medio más fácil para iniciarse. Pues a ello.

Lo primero ha sido buscar un nombre. Naturalmente, los primeros que pensé ya los tenían otros "blogueros". Hasta incluso la presentación.

Buscando una foto para mi "avatar", encontré una que hice en la Catedral de Salamanca, concretamente a un arco con una aparatosa grieta...y se me ocurrió el nombre. No me parece mal, sobretodo porque refleja la modestia que he de tener a la hora de "pontificar" sobre los temas que exponga. Ya soy consciente de que puedo volver a descubrir la pólvora o el agua tibia, vista mi gran originalidad al buscar los primeros nombres.

En fin, si alguien quiere leerme, no le prometo nada, sólo que aquí encontrará mis ocurrencias, que no son más que las de un tipo corriente y moliente, del montón, y hasta vulgar. Es más barato que el psicoanalista.