sábado, 26 de enero de 2013

Hasta otro fin del mundo.


Después de la lata que nos han dado con los mayas, el mundo no se ha acabado, como era previsible. Y después de tres meses en blanco, este blog tampoco, aunque no me agobio por su futuro. El tener que trabajar y cuidar una familia no le deja a uno demasiado tiempo y, como ya he dicho en alguna ocasión, no vivo de esto. Y, la verdad, puestos a disfrutar del tiempo libre, prefiero más leer que escribir (mejor dicho, se me da mejor leer que escribir).

Pues como decía: el mundo no se ha acabado. Y aquí estamos en 2013 con la misma porquería de siempre o más. Pero como todo el mundo habla estos días de corrupción (en vez de correr a gorrazos a los corruptos, sean del color político que sean), pues a la hora de retomar este blog, simplemente no me apetece insistir en el tema, al menos hoy.

Como un  servidor tiene ya sus añitos (y los de algún otro), me ha dado por pensar en las veces que he oído eso de que el mundo se va a acabar...y no se acaba, aunque verdaderamente está hecho un  asco.

Ya de niño escuché a uno de estos agoreros decir que el mundo se acabaría en 1.979 ó 1.980, con que calculen. Fue en un programa de José María Íñigo, cuando sólo existía Televisión Española y la veíamos en blanco y negro. Y si mi memoria ni Google me fallan, creo que el futurólogo se llamaba Rafael Lafuente. Evidentemente, se equivocó.

Desde entonces, no sé cuántas veces más han anunciado el fin del mundo y, por suerte,  no se ha cumplido ninguna de esas profecías. Y eso que los de mi generación crecimos al tanto de la carrera armamentística entre USA y la URSS, con la posibilidad de una guerra nuclear, o escuchando que si la "polución" atmosférica iba hacer inhabitable el mundo antes del 2000, que la superpoblación agotaría al planeta,  etc. etc.

Al final, sobrevivimos a la Guerra Fría y la demolición del muro de Berlín, a la caída del Skylab y de la MIR, al agujero de la capa de ozono, al efecto 2000, a la gripe aviar, a la canción protesta, a Windows Vista y demás eventos similares. Y ahora estamos en la gran crisis, que es mala de verdad, y eso que pasamos por la del petróleo de los 70, y las del paro de los 80 y de los 90. 

Tampoco se han cumplido esos vaticinios que pintaban un  futuro año 2.000 lleno de naves espaciales volando sobre las ciudades, con serviciales robots en nuestras casas, ni andamos vestidos con trajes plateados ni hay ciudades en la Luna...Ya hemos pasado más de una década en el tercer milenio y todo es igual de prosaico. 


Y es que, parafraseando a Arthur C. Clark, el futuro ya no es lo que era. Al final, no sé cómo será este 2013 que lleva casi un mes de rodaje. Bueno, sí sé que andaremos jodidos, por culpa de unos y de otros, o de nosotros mismos, pero lo importante es que seguiremos andando. No sé cómo ni por cuánto tiempo, pero quiero creer que también aguantaremos...


Este año 2013 no va a ser un camino de rosas, y menos con tantos delincuentes, políticos o no, por cada metro cuadrado de nuestra machacada Piel de Toro, con tantos impuestos, con tanto paro, con tanto pesimismo, con tanto...con tanta mierda, hablando en plata. Pero una vez más, tenemos la obligación de aguantar, de apretar los dientes y seguir, maldiciendo a tanto hijo de puta que no nos deja vivir felizmente...pero tenemos que seguir adelante para que esos malnacidos no ganen, o al menos, no ganen fácilmente.


Tenemos que seguir con lo nuestro y por los nuestros, digan lo que digan tanto los agoreros interesados en que nada salga bien, para sacar partido en euros y poder, como los tahúres timadores que juegan con nuestro futuro, contándonos sus cuentos de brotes verdes y finales de túneles, buscando siempre su interés, a poder ser en bancos suizos.


Así que intentemos que nadie marque nuestro futuro y... ¡a por ellos!


¡Hasta el próximo Fin del Mundo!

martes, 30 de octubre de 2012

Pulp Fiction Constitution


Este patio de Monipodio que todavía se llama España está cada día más endemoniadamente revuelto: Cataluña, crisis, Mas, Cataluña otra vez, Mas, rescate, elecciones vascas y gallegas, que si federalismo, que si las autonomías sobran, que ahora los chivos expiatorios de la crisis son los funcionarios, que si las pensiones no van a poderse pagar...hay tantos temas que no he tenido ni tiempo ni valor para abordar este desahogo en forma de blog. Casi dos meses sin dar la barrila. No creo que nadie lo lamente mucho. Y tampoco vivo de esto, la verdad.

Sin embargo, lo que me ha animado es que parece ahora que algunos valientes (o locos, quién sabe) se atreven a decir que estos lodos vienen de los polvos de una mal resuelta Transición (y no me refiero a la época del destape), con una Constitución que no ha solucionado los problemas de la sociedad y mucho menos ha satisfecho a los nazionalistas (con z de nazi, sí, que es a lo que están derivando), cosa que si no era el principal objetivo, lo parece, ya que cada día se tiran más al monte, y cada hora ponen más palos en la rueda de la convivencia entre españolitos de distintas ideologías y de distintas aldeas.

Por fin, digo yo, se empieza a criticar ese momento. Es posible que entonces se evitara una involución o una guerra civil, pero ya han pasado casi cuarenta años y lo de ayer no vale para solucionar el hoy. Ya estaba uno cansado de tanto "proceso ejemplar", de los logros de una sociedad madura y democrática, que un cuarto de hora antes había dejado morir a Franco de viejo en su cama, de alabar a tanto "padre de la Constitución", de que si el Rey siempre tenía la palabra adecuada en el momento oportuno...vamos, que ya era mucho el autobombo y la autocomplacencia, lo que me hacía recordar una escena de la película de Tarantino Pulp fiction, donde tras limpiar unos matones un coche lleno de sangre, el "solucionador" del  enredo les felicitaba, pero "que no se lo creyeran tanto"...bueno, no era así; mejor lo vean en Youtube:

http://www.youtube.com/watch?v=Rp6HcdH-6As


La verdad es que siento la tentación de comparar esa escena con la tan traída y llevada Transición, la Constitución consiguiente y el embrollo al que nos han llevado autonomías y nacionalismos (o nazionalismos, insisto) con sus corrupciones y conflictos. ¡Y qué puñetas! Caeré en ella.

Contemos ese pasaje, era algo así: Julius (Samuel L. Jackson) conduce un coche, y le acompaña en el asiento delantero Vincent (John Travolta) - estos dos son matones de un mafioso - y atrás viaja Marvin (Phil LaMarr). Para abreviar, los dos primeros están conversando y Vincent se gira a Marvin para meterle en la conversación, pero cometiendo la imprudencia de hacerlo con la pistola en la mano, que se dispara accidentalmente poniendo perdido de sangre y sesos el interior del coche ( y de paso, a ellos mismos). 

http://www.youtube.com/watch?v=TTbyXV4wyb0


Imagínense la complicación que supone ir en un turismo empapado en sangre. Los dos matones se refugian en casa de Jimmie (Quentin Tarantino) y tienen que buscar una solución antes de que llegue su mujer a casa. Llaman a su jefe, Marsellus Wallace (Ving Rhames) y éste les envía a Wiston Lobo (Harvey Keitel), un sobrado "solucionador de problemas", que les pone a limpiar el coche y a cubrir la tapicería con mantas y edredones para que pueda circular sin levantar sospechas, y organiza todo lo necesario para sacarles del monumental lío en el que se han metido, a base de llamadas de teléfono y billetes verdes.

Pues bien, eso mismo me parece que se hizo en la Transición con la Constitución: había que tapar sangre y trapos sucios (de todos los bandos) en un coche llamado España, y así evitar posibles golpes de estado (aunque se les escapó el 23-F) y revueltas que pudieran llevar a que los españoles volvieran a enfrentarse. Y se trabajó de firme, sin duda, pero el tiempo nos ha demostrado que todavía en el coche, bajo las mantas, hay sangre, y en el maletero, un cadáver al que le han volado la cara, que empieza a oler mal, muy mal...y eso supone una situación más que embarazosa. Durante mucho tiempo se pensó que se había hecho lo mejor, que incluso se podrían dar lecciones a otros países que salieran de dictaduras, que la convivencia había sido magnífica, que se había consagrado la mítica pluralidad del pueblo español...hasta hoy. 

Por muchas mantas en forma de subvenciones y multiplicación del gasto público, concesiones a los nazionalistas y en general a todas las autonomías, los problemas no se han resuelto, sino que  han engordado hasta estallarnos en la cara mientras estábamos todos tan satisfechos y ufanos de haber parido una Constitución que no ha valido ni para garantizar derechos ni para eliminar privilegios. Y ese coche, España, sigue con un cadáver en el maletero (llámenle Marvin, crisis, casta política, vertebración del país...) del que nos tenemos que librar. 

¿Y la solución? ¡Ah, si yo la tuviera!. Lo malo, en la película, es que el esfuerzo de Vincent y Julius para limpiar de sangre el coche, poniendo mantas y edredones en los asientos y suelo, y ocultando el cadáver en el maletero tenía un único objetivo: poder llevar el vehículo, sin llamar la atención durante el camino, hasta un desguace donde sería destruido para  borrar todas las huellas del "incidente". Y me temo que en la realidad, algunos ya han empezado con el despiece.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Confederación Ibérica de Dictaduras



Esto es en lo que se está convirtiendo, a pasos agigantados, la antigua nación llamada España, en la Confederación Ibérica de Dictaduras. De hecho, ya funcionan desde hace años varias de estas dictaduras,  al modo de repúblicas bananeras, sin que las Instituciones del Estado hagan lo más mínimo por evitarlo.

La marcha independentista de ayer en Barcelona es una simple anécdota. Tan sólo nos recuerda la realidad: Cataluña se ha convertido de facto en una perfecta república fascista independiente. El Estado allí no es ni tan siquiera un residuo. No se engañen porque se llenen las urnas con papeletas, entre los partidos (salvo algún caso raro, como Ciudadanos) no hay grandes diferencias y todos se han convertido en nazionalistas, incluido el PP de esa inane Alicia Sánchez Camacho, que ha apoyado a sus amigos de CiU (la pobre no sabía que eran independentistas). Mientras tanto, se multa y persigue a los negocios que usen el castellano; se prohíbe a los niños expresarse en esa lengua milenaria que hablan 500 millones de personas, ni en clase ni en el recreo, marcando en algún caso escandaloso el baby de los más pequeños, como Hitler marcaba a los judíos, para distinguirlos de los puros catalanoparlantes; se agrede a quien ose portar una bandera española, y más desmanes contra la libertad y los derechos cuya descripción no cabría aquí y que con una simple ojeada a las hemerotecas (en papel o en la red) se pueden constatar. Todo ello, naturalmente, dentro de la más clamorosa impunidad si no con la connivencia de los políticos, que no ven nada malo en este apartheid lingüístico (si no también limpieza étnico-cultural), y que en nada se sienten obligados por las sentencias judiciales que no sean conformes a sus fines.

Es cierto que no hay en Cataluña, todavía, asesinatos ni encarcelamientos de castellanohablantes (que más de uno de los más extremistas soñaría), pero no es menos cierto que las agresiones,  insultos, amenazas y demás presiones ilegales son el pan diario de quienes se han atrevido a plantar cara al totalitarismo catalanista, muchos de los cuales acaban abandonando esa región, aunque hayan nacido en ella. El brazo ejecutor de esos desmanes son esos colectivos de okupas, perrofláutas y juventudes nazionalistas, que perfectamente organizados y hasta subvencionados le hacen el trabajo sucio a los nazis de traje y corbata.

Lo mejor de todo, es que la aborregada población española, paga a esta república religiosamente a cambio de ser insultada y vapuleada a la mínima ocasión, amén de que muchos extremeños, andaluces, murcianos y otros compatriotas, jalean las glorias de esa maquinaria de propaganda llamada Barça, como si no fueran vilmente despreciados por sus dirigentes (recordemos los insultos que le dedicó Laporta al culé presidente extremeño, entonces, Fernández Vara, que se los tragó sin más); eso cuando no estamos al tanto del último ligue de la famosilla casposa de turno, o  atentos a la emisión de edificantes programas de televisión como "Gran Hermano" o  "Mujeres y Hombres, o viceversa", en vez de preocuparnos cómo la libertad, la paz y lo que quedaba de la lejana prosperidad nos son arrebatados por los nuevos señores feudales poco a poco, sin prisa, pero sin  pausa alguna.  Algo digno de serios estudios psiquiátricos.

También tenemos otra dictadura llamada Euskadi, en la que los métodos han sido más expeditivos. Directamente, sus SS, allí llamadas ETA, han ejecutado su labor de exterminio y persecución a beneficio de las oligarquías racistas y xenófobas allí existentes, agitando el árbol (mediante coches-bomba y tiros en la nuca) para que recogieran las nueces sin mancharse las manos de la sucia sangre españolista, mientras eran regados con agua bendita por obispos y curas satisfechos por la eliminación de infieles, no a Cristo, sino al nuevo dios llamado Euskal- Herría, herejía que no parece molestar ni a la Conferencia Episcopal ni al antiguo responsable de la Congregación para la Doctrina de la Fe. 

Ahora dicen que la fase de exterminio ha acabado, sobre todo porque más de 300.000 vascos se han exiliado en otras regiones de España o en el extranjero y no se han dejado matar, conformando así  un censo electoral al gusto de los totalitarios abertzales (nazis o estalinistas, si tal diferencia existe), que con la ayuda inestimable de partidos antiguamente nacionales (de España) bien por acción o por omisión, va a facilitar, si las encuestas no fallan, que pueda nacer una Corea del Norte en el Cantábrico.

Podemos seguir por Andalucía, perdón, Al-Ándalus. Allí no hay asesinos, ni hay discriminación lingüística. No señor, la verdad es que se ha organizado un sistema mucho mejor, que es la cleptocracia, consistente en llevarse el dinero público por diversos medios, desde ERES fraudulentos, subvenciones a ONGs de reconocidas vinculaciones con partidos, sindicatos y amigos, la compra del voto mediante el PER, comisiones de distintos pelaje en la concesión de obras y servicios públicos, etc, etc, etc. También tienen allí sus particulares "bandas de la porra", sólo que se disfrazan de campesinos con camisetas del Ché y pañuelos palestinos, que se dedican a ir de acampada en acampada "expropiando" fincas (eso sí equipados de colchones y no de azadones, no vaya a ser que les salgan incómodos callos en las manos) y, últimamente, dedicados a agredir a indefensas cajeras de supermercados (aunque siendo defensores del feminismo por su militancia comunista y socialista, sus agresiones no son machistas, sino métodos pedagógicos para hacer comprender a estas mujeres que está muy feo colaborar con el maldito capitalismo) con la excusa de no pagar la compra que va para "los pobres".

Naturalmente, como el ser izquierdista revolucionario allí es un servicio a la sociedad, está pagado con suculentos sueldos a costa de los señoritos ricos que pagan impuestos, siendo señorito cualquier persona que tenga ingresos que no procedan de la Junta de Andalucía, directa o indirectamente. Y como hay que inventarse una patria agraviada por la pérfida España, no se pierde la ocasión para reivindicar un pasado islámico, donde reinaba la tolerancia, la paz y la felicidad, hasta que los malditos españoles franquistas expulsaron a los pobres moros que vivían allí desde antes de la llegada de los romanos (y si eso no encaja en la Historia,  se reescribe al gusto del mandatario y se cambia en el plan de estudios, y punto en boca).

Pero no se acaba ahí la cosa. Otros territorios (y ya resumo, porque esto es para contar y no acabar) de la antigua España aspiran a crear o consolidar sus particulares dominios caciquiles, a base de machacar a una dormida ciudadanía (si merece tal nombre) con el único objetivo de vivir con más privilegios y riquezas, eso sí, siempre poniendo la excusa de la identidad nacional o regional, el hecho diferencial, las raíces, lengua y demás instrumentos de manipulación de masas, disciplina en la que hay cada vez más profesionales que, naturalmente, pagamos con nuestros impuestos. 

Y mientras tanto, ese ocupante con barba de la Moncloa, llamado Mariano, que el pobre no gobierna porque Europa le impone hacer recortes que a él no le gustan y las leyes le obligan a soltar etarras, se dedica a hacerles de recaudador con la mayor subida de impuestos conocida por estas tierras (muy a su pesar, por supuesto), sin que se mueva un dedo por los derechos de los ciudadanos, cada día más pisoteados y más prisioneros por esas taifas (o pequeñas dictaduras) llamadas autonomías, sin que haya una Justicia digna de tal nombre que pueda o quiera protegerles de sus feudales disposiciones (que castigan más un mal aparcamiento que cuarenta robos seguidos, que se inmiscuye en la vida privada sin ningún rubor, y que convierte derechos en delitos y delitos en derechos), sin que merezcan la atención de nuestro mejor cazador de elefantes, y sin defensa ante delincuentes y malhechores, sean éstos asesinos de niños, violadores, atracadores o políticos corruptos, ya que tienen derechos y no se les debe castigar, sino reinsertar en esa sociedad que es la culpable de llevarles, pobrecitos, por la senda del crimen. Sin que puedan contar con quienes juraron defender la integridad territorial, el orden constitucional y la soberanía de España, sólo empleados en apagar incendios, poner tiritas en tierras lejanas o en efectuar impecables retiradas, no vaya a ser que se escape un tiro y haga pupita a algún talibán forrado de explosivos que quiera asesinar a centenares de personas o a algún pobre pirata somalí que no tiene más remedio que asesinar o secuestrar  para ganarse el pan, y de paso hacer multimillonario a algún señor de la guerra africano.

Ante la estupefacción de muchos europeos (y de cada día más españoles, aunque no los suficientes), uno de los estados más antiguos del mundo, que salió de una dictadura de forma sorprendentemente pacífica, que llegó a ser la 7ª potencia mundial, se está disolviendo en una confederación de dictaduras, si bien esto no sería lo peor, con ser ya tremendamente malo. Si fuera al menos una confederación, podríamos llegar a cierta estabilidad, aunque nunca alcanzaríamos a la Confederación Helvética- Suiza para los de la Logse-, pero siendo todos españoles (les guste o no a los nuevos caciques nazionalistas) ello nos hace poseedores del gen del cainismo más abyecto, y no sería imposible que esto acabara en múltiples guerras entre taifas (como ocurrió durante la Primera República -la que hubo entre 1873 y 1874, otra vez para las víctimas de la Logse- con guerras cantonales y carlistas, más las de Cuba) que pudieran dejar en mera pelea de taberna lo ocurrido en la Guerra Civil o en la antigua Yugoslavia.

Si alguien lee esto, pensará que, como mínimo exagero o me he vuelto loco, directamente. Naturalmente, el epíteto "facha" iría implícito (proferido por aquellos que se comportan como los "Guerrilleros de Cristo Rey" o las bandas de matones falangistas que tanto actuaron a finales de los 70). Y el tema es asunto de locos, sin duda. Pero hace tan sólo 25 años, nadie imaginaba que en Europa hubiera otra guerra - la Segunda Guerra Mundial "acabó" con todas - y tuvimos las de los Balcanes, con matanzas espantosas mientras la ONU, Europa y sus dirigentes  miraban para otro lado; hace apenas una década, a nadie le entraba en la cabeza, ante la avalancha de inmigrantes, que los jóvenes españoles tuvieran que emigrar como hicieron sus padres y abuelos, en una nueva y terrible versión del "Vente para Alemania, Pepe"; hace apenas un lustro, se creían intocables las pensiones y el sueldo "seguro" de los funcionarios; hace apenas 12 meses, nadie sospechaba que la prima de riesgo de España superara nunca, no digo los 500 puntos, como ha hecho, sino los 400 (España no es Grecia, decían)...Así que dejemos de hacer el tonto y estemos vigilantes. Portémonos como ciudadanos responsables al menos por una vez, porque lo podemos perder todo de la peor manera.

Quiera Dios que me equivoque, y mucho. 

lunes, 2 de julio de 2012

¡España, España, España!



Ahora mismo, 2 de julio de 2012,  son momentos de euforia. España ha ganado su tercer título internacional consecutivo en fútbol, para muchos más que un deporte, una religión. 


Gente metiéndose en fuentes públicas, banderas españolas en los balcones (que tampoco quedarían mal un 12 de octubre o cualquier otro día del año), petardos, conductores tocando el claxon...No viene mal un momento de alegría, sea cual sea el motivo. Y sobre todo, un día de alegría en común, olvidándonos de nuestra naturaleza cainita.

Los culpables son un equipo unido, que ha trabajado desde hace años, en su caso media vida, desde las categorías infantiles. Un trabajo tenaz  dirigido por un hombre humilde, hoy héroe, pero hace unos días denostado por su sistema...En fin, que esto no ha sido casualidad ni un golpe de suerte. 

Algo parecido pasa con otros deportistas, como  Contador (al que le han robado sus títulos burócratas que no saben lo que es sudar), Pau Gasol o Rafa Nadal, que para ser el mejor tenista del mundo, él, que nació diestro, aprendió a jugar con la mano izquierda...si eso no es esfuerzo...

Parecen muy lejanos esos días  con el titular "No pudo ser" que era la coletilla de los fracasos, o cuando se celebraba un puesto vigésimo noveno en atletismo o se palmaba en encuentros agónicos con yugoslavos, griegos o italianos, donde nos daban hasta en el cielo de la boca...Nada que ver con  esta cantidad de éxitos deportivos que estamos disfrutando en los últimos tiempos.

La receta del triunfo es a la vez sencilla y difícil: unión de un equipo, trabajo, esfuerzo, paciencia, honradez y humildad. Ingredientes que se han cocinado durante años. No hay más, ni menos. Pero no parece que nos enteremos (y menos la casta dirigente), porque queremos que nos saquen otros de la crisis (Europa...), nos confiamos al político-mesías de turno, esperamos el maná del cielo en forma de subsidio o subvención, que los "mercados" se aplaquen con buenas palabras...

Mañana volveremos, tras la fiesta, a nuestras miserias, a nuestros problemas, a nuestros complejos (que nos harán esconder las banderas que hoy exhibimos). Podemos superarlos si aprendemos de nuestros campeones y nos aplicamos esa receta de unión, trabajo, esfuerzo, paciencia, honradez y humildad, aunque sea mediante un poco lucido "tiqui-taca" que nos lleve seguros a la victoria de superar esta crisis (económica y de decencia) en vez de espectaculares burbujas que crecen deprisa y que, por eso, vacías y frágiles, terminan estallando. 

Seamos optimistas: Es posible que ahora mismo se esté fraguando ese triunfo que nos hace falta como país  por parte de muchos "campeones anónimos" . Ojalá lo celebremos pronto.






jueves, 3 de mayo de 2012

Recaudemos más...y mejor



No se preocupen, el título no es para jalear a este Gobierno que nos está esquilmando y que seguirá haciéndolo en el futuro. Como dice D. Leopoldo Abadía, todo impuesto que se pueda subir, se subirá, y de momento está acertando de pleno, porque ya han anunciado que se subirá el IVA más pronto que tarde. (No lo han dicho así, pero es lo que va a pasar, si nadie lo remedia antes).

Se trata de proponer una de mis ocurrencias, locas seguramente, pero la falta de imaginación de un Gobierno que siempre ahoga a los mismos (nóminas, profesionales, comerciantes, funcionarios, etc.) sea del color que sea, aunque parece que el rojo confiscador fiscal lleva años de moda, me lleva a dar este auténtico grito de auxilio para decirle que busque en otro lado.

¿Dónde, si no hay un duro? ¡Exacto! Donde no hay un céntimo, pero puede haberlo: de los parados de larga duración  y de los jóvenes sin trabajo...sí, como lo oyen. No me refiero a escurrirlos como una bayeta para ver si cae una moneda de sus muy maltrechos bolsillos, sino a darles una oportunidad para poder ganarse la vida.

Mi propuesta no es original: que parados de larga duración, cobren o no prestaciones, puedan hacerse trabajadores autónomos a muy bajo coste en un tiempo determinado, por ejemplo, facilitando que la cotización a la Seguridad Social, que ahora supone cerca de 280 €/mes, pueda reducirse en el inicio de la actividad a 50 €/mes el primer año y 100 al segundo, para luego "normalizarse". Naturalmente habría que poner condiciones para evitar fraudes: impedir que trabajadores de una empresa se conviertan en falsos autónomos (de ahí el pedir un tiempo mínimo de uno o dos años de situación de desempleo previo), que haya gente que se quiera dar de baja de una actividad para obtener ventajas, etc. Y también, habría que hacerlo por un tiempo limitado, como lo que es, una solución de emergencia.

Ahora esta gente no puede aportar nada, muy a su pesar, por lo que esta cotización simbólica puede ayudar a animar a trabajadores con un oficio manual, nuevos titulados universitarios o de formación profesional, adultos con experiencia y a cualquiera con necesidad de trabajar a buscarse la vida a un coste asequible que no suponga más trastornos de los necesarios en caso de que su iniciativa no prospere. Pero si consiguen ir remontando, no sólo se beneficiarían ellos, sino que la poca o mucha riqueza que generaran nos ayudaría a todos. 

Naturalmente, la Hacienda Pública tendría que hacer un esfuerzo (no siempre vamos a hacerlo los contribuyentes), y poner a ese precio de saldo otros impuestos, licencias y tasas que lastran los comienzos de cualquier pequeño emprendedor. Mejor recaudar muy poco que nada. Imaginemos que si de los más de 5.600.000 parados sólo un 1% se atreviera a dar el paso, en los primeros doce meses la Seguridad Social podría conseguir más de 33 millones de euros, que quizá aumentaran al doble el segundo y, con suerte, una buena parte de esos nuevos autónomos podría consolidarse en cotizantes al 100%. Y si además, pudieran generar una cantidad similar de IVA (como ven, una suposición comedida), otros 33 millones al año que a la Agencia Tributaria no le vendrían nada mal. Y no he contado IRPF o lo que esos nuevos autónomos pueden consumir en adquisiciones para su trabajo, etc, etc.

En definitiva, sería encender una pequeña llama que necesitaría de esa chispa de generosidad (o sensatez) de los que nos mandan pagar. 

Pero he mencionado a los jóvenes intencionadamente. No todo el mundo se atreve a ser empresario, autónomo o emprendedor (como se dice ahora de esa manera tan cursi) o no está formado para ello. También propongo la misma cotización para contratos de aprendizaje  o de inserción para jóvenes menores de 18 ó de 20 años (a lo mejor sin derecho a prestación de desempleo, pero ya cotizando algo), que a lo mejor se han descolgado de ese sistema educativo que padecemos y esto podría darles una oportunidad, generando empleos que a lo mejor no son maravillosos pero que faciliten a chavales que no tengan nada mejor que hacer ponerse en marcha y no perder el tren de un futuro un poco mejor.

Y no sólo jóvenes, a lo mejor algo similar podría servir de ayuda a parados ya maduros cuya edad les dificulta encontrar ocupación. 

Seguro que cualquiera puede convertir mi ocurrencia en una idea mejor, pero lo que pretendo es dar a entender es que hay mucha gente que ahora ni trabaja ni puede aportar, pero quiere hacerlo, y a los que es posible darles una oportunidad a poco que el Estado haga una tregua en su voracidad, porque no tendría nada que perder, ni tendría que desembolsar nada de dinero. Ya digo, mejor recaudar poco que nada...y muchos pocos pueden hacer un mucho. Y ahora necesitamos mucho, muchísimo.

martes, 27 de marzo de 2012

Errores del PP






Ya sé que a estas alturas más de uno (o de un millón) está harto de elecciones andaluzas y asturianas, pero también servidor de ustedes quiere meter la cuchara en este plato. ¿Qué le vamos a hacer?

El PP ha hecho el rídiculo en Andalucía, se pongan como se pongan de triunfales en su sede de la calle Génova de Madrid. Y esto, me perdonen la vanidad, no me sorprende, ya que en uno de mis primeros post me puse en plan aguafiestas con la victoria de Rajoy en las  elecciones generales (http://unarcoagrietado.blogspot.com.es/2011/11/una-goleada-triunfo-total.html), y lo que dije entonces, lo mantengo hoy.


Si se critica esa llamada superioridad moral de la izquierda, por la que cualquiera que muestre ideas progres se cree mejor que alguien conservador, no es menos cierto que los políticos del PP tienen la fea costumbre de creerse con tanta razón en sus planteamientos que no se molestan en explicarlos, y luego les pasa lo que les pasa. Sin ir más lejos, en Andalucía. O en Asturias, donde la prepotencia les ha dividido.


Dice el refrán que "tan bueno es mi Juan, que no vale pa ná", y eso es lo que les ocurre los peperos. No cabe duda de que el nivel de preparación de los políticos del actual Gobierno no  puede compararse con el anterior del PSOE, donde gente con apenas el bachillerato era ministro o, por medio de la varita mágica de la paridad, analfabetas funcionales alcanzaban esa dignidad indignamente. Desde luego el equipo de Mariano no tiene el nivel de sectarismo y revanchismo de ZP y compañía, pero una cosa es esto y otra meter a enemigos declarados en el Gobierno. Y no digamos nada de ese pacto en las Vascongadas que consiste en estar calladitos mientras les llueven palos e insultos del gobierno que apoyan con su silencio sumiso.


Mientras que el PSOE cuando entra a mandar en algún sitio cambia hasta los bedeles si ello le favorece, el PP, queriendo demostrar que son mejores moralmente (y lo son, aunque eso no requiere gran esfuerzo) mantienen en puestos a gente de la oposición. Escandaloso es el caso de RTVE, donde sigue el aparato de propaganda socialista a pleno rendimiento,  o el nombramiento de una enemiga declarada (con insultos públicos que están grabados) para dirigir la investigación científica de este país. Vamos, que ellos se creen que a buenos no les gana nadie, pero a lo que no les gana nadie es a ingenuos (por no usar la palabra tontos).


Y como son tan buenos, tan preparados y tan magníficos gestores (y puede que hasta lo sean) creen que no necesitan explicar lo que hacen. Y como la izquierda que tenemos les bombardea con mentiras (que lo hace), se creen que es mejor aplicar aquello de que "no hay mayor desprecio que el no hacer aprecio", que ellos llaman perfil bajo, manejo de los tiempos, manejo de los silencios...vamos, que no hacen nada porque piensan que no les hace falta.


Pues se han equivocado. Y se siguen equivocando. Porque al final, esa actitud la acaba viendo el común de los mortales como lo que es: arrogancia y cobardía, que manifiestan en demasiadas ocasiones, salvo contadas y honrosas excepciones.


Arrogancia cuando dan por ganadas elecciones y no pelean el voto pueblo a pueblo, mitin tras mitin; arrogancia cuando también ellos empiezan a colocar a parientes en fundaciones, grandes empresas u órganos oficiales dando por hecho que todos entenderemos que no es nepotismo, sino mérito de sus familiares; arrogancia cuando no atajan con dureza sus propios casos de corrupción por ser menos numerosos que los de los socialistas, ignorando que son igual de dañinos; arrogancia cuando en vez de dar ruedas de prensa, se recitan las disposiciones del Consejo de Ministros como los temas estudiados por una empollona que sabe que aprobará la oposición, en lugar de explicarlos a los que no somos tan listos como para ser abogados del Estado; arrogancia al ignorar que trabajar bien en política también significa saber vender el producto; en definitiva, arrogancia por creerse tan buenos y tan capaces (y es muy posible que lo sean) que piensen que todo el mundo va a apreciar su trabajo sin más.


Y cobardía. Cobardía cuando no son capaces de definirse como de derechas o conservadores (como si eso fuera peor que ser de izquierdas), sino como de centro, o de centro-reformista, e incluso progresistas (dando por hecho que es un adjetivo positivo); cobardía cuando no defienden su españolidad frente a los nacionalistas y se mimetizan con ellos (basta ver Valencia o Galicia, donde mandan y siguen casi la misma política lingüística que CiU);  cobardía repugnante en su cada vez mayor tibieza frente a ETA; cobardía cuando no se atreven a quitar subvenciones a partidos y sindicatos a cambio de subir impuestos "a los más ricos" (o sea, a la clase media, al más puro estilo sociata); cobardía al prometer el mismo maná en Andalucía que el PSOE; cobardía para asumir con claridad unas ideas que enfrentar a las trasnochadas de la izquierda española actual; en resumen, cobardía manifiesta cuando se intentan hacer perdonar el no ser de izquierdas.


Y esa arrogancia y cobardía llevan a pensar que  el PP parece no tener claro qué quiere hacer o si quiere hacer algo. Y eso, en unas elecciones significa la derrota. Porque la izquierda y los separatistas sí que tienen muy claro lo que quieren hacer. Otra cosa es que eso sea bueno para este país llamado España y al que puede que le quede menos de una generación de existencia si no hay un partido y un líder que quiera con convicción que permanezca en el futuro como una nación unida, libre, democrática y próspera. 



martes, 13 de marzo de 2012

"Deseducando"




Viendo la prensa, uno se da cuenta de qué sociedad más enferma estamos creando: corrupción política, nacionalismos totalitarios, apatía ciudadana que se contrapone con brotes de violencia callejera, telebasura, etc. etc. Pero si hay algo  preocupante es que hemos perdido totalmente el norte a la hora de educar a nuestros hijos, sea en casa, en la escuela o en la sociedad.

El filósofo José Antonio Marina (del que me declaro seguidor y lector), tanto en sus libros sobre educación como en su web (http://www.universidaddepadres.es/) reproduce una frase de la que he oído que es un proverbio africano: "Para educar a un niño, hace falta la tribu entera". No hay mayor verdad, pues todos somos responsables de la educación de los más pequeños. Sin embargo, nuestra tribu está muy enferma, como he dicho al principio.

No voy a entrar a criticar el pésimo sistema educativo español (me permito recomendarles otro autor, Javier Orrico, y su libro "La enseñanza destruida" ), ni el sistema nacionalista, o mejor, nazionalista, de ahogar la lengua española bajo la denominada "inmersión lingüística" en varias regiones, o el bodrio adoctrinador que es esa asignatura de educación para la ciudadanía...Hay centenares de artículos, libros, páginas web y blogs dedicadas a ello. Sólo les voy a reseñar dos noticias.

La primera es de hoy mismo. Resulta que ha desaparecido una niña de dieciséis años de un centro de "protección" de menores de la Junta de Andalucía. Estaba allí porque el padre, al encontrar marihuana entre sus pertenencias, decidió castigar a la chica (con un largo historial de conflictividad) sin salir de casa. Y en esta España tan indecentemente estúpida que hemos creado, la cosa acabó con el padre acusado poco menos que de secuestro, y suerte que tiene de estar en libertad con cargos, tras pasar un par de días en los calabozos. De la menor...nada se sabe, gracias a sus chapuceros protectores.

La segunda noticia procede de la no menos estúpida Gran Bretaña, que a todo hay a quien le gane a uno. Un niño de siete años (sólo siete, tomen nota), le dice a otro niño, negro (sí negro, y no pasa nada, otros somos blancos) "¿Eres de color porque vienes de África?", cosa que escuchó una neoinquisidora de la santa hermandad de lo políticamente correcto, en funciones de profesora, que fiel a su doctrina progre fue rápidamente a denunciar los hechos ante la dirección del centro, que llamó urgentemente a la madre del chaval (de siete años, insisto) para informarle de que había participado en un incidente racista. Y no sólo eso, querían obligar a la madre que  firmara un documento reconociendo que el niño era un racista. Ni tan siquiera la defensa de la madre del niño de color, que negaba que si hijo se hubiera sentido ofendido en ningún momento, sirvió para nada ante la dirección del centro, que seguía con su política de tolerancia cero contra los racistas. Naturalmente, la madre del niño blanco (sí, blanco, no pasa nada) quiere cambiarlo de colegio.

Estos son sólo dos ejemplos de cómo la dictadura de lo políticamente correcto está pudriendo a la sociedad occidental, antaño vanguardia de libertades y derechos, tras haber pasado sus siglos de oscuridad e intolerancia...hasta volver a entrar en otro siniestro ciclo, si no le ponemos remedio. O nos pasamos marcando a un niño de por vida, simplemente por ser un niño, por tener curiosidad, o no llegamos, impidiendo castigo alguno a los jóvenes que se portan mal, llegando incluso a tratar con una babosa exquisitez a asesinos y violadores menores de dieciocho años gracias a esa Ley del Menor de la que se tendrían que avergonzar los políticos que la malparieron.

Y ni tanto ni tan calvo, como diría el castizo. Los niños, por ser niños, hacen travesuras, nos ponen en compromiso con preguntas impertinentes, pueden ser inquietos y molestos, rompen cosas...es decir están creciendo y aprendiendo a vivir en el mundo. Y por eso, hay que intentar entenderlos y dedicarnos a ellos. Y por eso, hay que corregirlos, hay que castigarlos cuando así sea necesario. Y sí, a veces es necesario castigarlos, de manera ponderada y de manera inmediata. Es difícil hacerle entender a un niño de tres o cuatro años que la electricidad produce daños o la muerte (y más difícil enseñarle qué es la electricidad y qué es la muerte) y un manotazo antes de que meta los dedos en un enchufe puede ser eficaz tanto para instruirle como para salvarle la vida. 

No es ninguna tortura china ni tormento inquisitorial un tortazo a tiempo, un castigo sin postre o sin ver la televisión, o quitarle la paga o los videojuegos a un adolescente. No se trata de dar palizas, ni de dañar ni de humillar a nadie. Sólo de educar, con premios y castigos, a nuestros hijos. De hacerles personas responsables, libres dentro de la responsabilidad, de que no hagan daño a otros ni a sí mismos. 

Pertenezco a una generación en que el guantazo, el capón y la colleja eran también medios de educarnos en casa y en la escuela, donde un maestro le podía dar un tirón de orejas a uno o hacerle poner de rodillas contra la pared. Y no pasaba nada, era lo normal, y mucha gente gracias a eso consiguió ser una persona cabal, decente, responsable y libre. No pasaba nada hasta que llegaron unos pedabobos que cuestionaban no sólo esos métodos, sino que se aprendieran las lecciones de memoria, o que se estudiara en casa para reforzar lo aprendido; hasta que alguien confundió educar en democracia con que en clase se hacía lo que dijera la mayoría de alumnos o de padres; hasta que cambió la figura del maestro por la del trabajador docente; hasta que D. Francisco, que era tratado de usted, cuyos alumnos se ponían en pie cuando entraba en el aula y era respetado por padres y sociedad en general, se convirtió en Paco, al que los chavales tutean y del que se chotean, al que los padres pueden insultar o agredir, y la sociedad desprecia con esa palabra convertida hoy en insulto: funcionario.

Y ahora, tenemos lo que merecemos, por nuestra propia estupidez. Y en el pecado, llevamos la penitencia.