Señores gobernantes y políticos en general: ¡Déjenme ahorrar en paz! ¡No me quiten más mi dinero que gano honradamente con mi trabajo! ¡El que mejor maneja mi dinero soy yo y no ustedes!
Me hubiera quedado más a gusto gritándoselo a los líderes de todos los partidos políticos, pero no tengo otra que desahogarme en este blog (que es para lo que lo he hecho). No quiero que me quiten, en ese robo legal llamado impuesto, lo que me cuesta tanto ganar.
Ya sé que hay que pagar carreteras, hospitales, policía, asistencia social...para eso no pongo ningún inconveniente, es más los impuestos son necesarios, pero sólo para esto. Sin embargo, se emplea una parte no pequeña de esos impuestos en pagar la superpoblación de altos cargos y asimilados, la aún mayor tribu de "ex" (que viven a costa del presupuesto pero sin los inconvenientes de ejercer el cargo), subvenciones totalmente improductivas y caprichosas, mantenimiento de vagos y caraduras, pago de favores, y en corrupción. En esto último, me gustaría saber qué porcentaje de impuestos se han ido a bolsillos de mangantes.
En noviembre pasado defendía que la bajada del tipo impositivo para los ahorros favorecería la liquidez de la banca (Una manera de ayudar a la liquidez de los bancos ). Pues bien, el Gobierno del PP, lo primero que hace es...¡Subir los impuestos!, ¡Bien, PP, bien! Superando las expectativas de Izquierda Unida. (Los que temían que gobernara la derecha, que no lo hagan, pues no gobierna). En definitiva, y a mi parecer, han agravado más los problemas.
Hace tiempo que leí un magnífico estudio del Instituto Juan de Mariana titulado Una sociedad de propietarios (no soy economista ni nada parecido, vi la referencia en prensa y me lo leí, cada cual tenemos nuestros vicios) y cuyo subtítulo lo resume fenomenalmente: El camino de los ciudadanos hacia la independencia financiera. Es un documento que puede leer un ignorante como yo, y llega a ser ameno. No es que subscriba todos y cada uno de sus párrafos, pero me hizo reflexionar y preocuparme de (y por) mis ahorros.
El argumento principal es proponer cómo es posible que un ciudadano normal que ahorre durante años (no hay otros trucos o atajos) pueda llegar a conseguir rentas que le hagan organizarse su jubilación sin tener que depender del Estado de manera exclusiva. Esto es interesante de por sí, pero lo bueno son las ideas "transversales" que tocan otros asuntos, tales como discutir la idea de una renta básica universal o hacer notar que no por ganar más necesariamente se ahorra más.
La conclusión es clara: el ahorro podría otorgar más independencia al ciudadano de los poderes públicos, tanto para su jubilación como para llegar a mejorar sus condiciones de trabajo, en definitiva, para organizarse su vida con más libertad. Por eso la subida del impuesto al ahorro (sea en cuentas u otros depósitos, en acciones, en fondos u otros productos), llamadas rentas de capital, para hacernos creer que sólo es cosa de pérfidos ricos especuladores, en realidad es un atentado contra los trabajadores y jubilados.
Si se ha convertido en un privilegio tener un trabajo y cobrar una nómina para ir tirando más regular que bien, no digamos tener dos fuentes de ingresos para ir bien o mejor. Salvo los políticos, no conozco a gente que cobre más de un sueldo. Y lo mismo pasa con los jubilados, que desde luego no cobran dos pensiones. Hay quienes compatibilizan un empleo y un pequeño negocio, pero no es lo normal. Por eso, a los trabajadores no nos queda más remedio que ahorrar y sacar el mejor provecho posible de ese ahorro, si queremos que nuestra vida mejore un poquito, o no empeore demasiado a la hora de mandar a los hijos a la universidad, cuidar de nuestros mayores, padecer una enfermedad o jubilarnos.
Pero el Estado (todas las administraciones) no quiere dejarnos esa libertad, bajo la premisa falsa de que nos va a solucionar todos nuestros problemas, como bien saben los que tienen mayores dependientes en casa. Y los impuestos son un medio de eficaz sometimiento a sus dictados. Hace poco, leí en el blog de María Blanco (bajo el seudónimo de Lady Godiva) una cita de de Barry Goldwater, un senador de los EE.UU. de las décadas de los cincuenta hasta los ochenta (Si Google ni Wikipedia no me fallan), que me pareció una gran verdad: Un gobierno suficientemente grande para darte todo lo que necesitas es lo suficientemente grande para quitarte todo lo que tienes.
Hace tiempo que leí un magnífico estudio del Instituto Juan de Mariana titulado Una sociedad de propietarios (no soy economista ni nada parecido, vi la referencia en prensa y me lo leí, cada cual tenemos nuestros vicios) y cuyo subtítulo lo resume fenomenalmente: El camino de los ciudadanos hacia la independencia financiera. Es un documento que puede leer un ignorante como yo, y llega a ser ameno. No es que subscriba todos y cada uno de sus párrafos, pero me hizo reflexionar y preocuparme de (y por) mis ahorros.
El argumento principal es proponer cómo es posible que un ciudadano normal que ahorre durante años (no hay otros trucos o atajos) pueda llegar a conseguir rentas que le hagan organizarse su jubilación sin tener que depender del Estado de manera exclusiva. Esto es interesante de por sí, pero lo bueno son las ideas "transversales" que tocan otros asuntos, tales como discutir la idea de una renta básica universal o hacer notar que no por ganar más necesariamente se ahorra más.
La conclusión es clara: el ahorro podría otorgar más independencia al ciudadano de los poderes públicos, tanto para su jubilación como para llegar a mejorar sus condiciones de trabajo, en definitiva, para organizarse su vida con más libertad. Por eso la subida del impuesto al ahorro (sea en cuentas u otros depósitos, en acciones, en fondos u otros productos), llamadas rentas de capital, para hacernos creer que sólo es cosa de pérfidos ricos especuladores, en realidad es un atentado contra los trabajadores y jubilados.
Si se ha convertido en un privilegio tener un trabajo y cobrar una nómina para ir tirando más regular que bien, no digamos tener dos fuentes de ingresos para ir bien o mejor. Salvo los políticos, no conozco a gente que cobre más de un sueldo. Y lo mismo pasa con los jubilados, que desde luego no cobran dos pensiones. Hay quienes compatibilizan un empleo y un pequeño negocio, pero no es lo normal. Por eso, a los trabajadores no nos queda más remedio que ahorrar y sacar el mejor provecho posible de ese ahorro, si queremos que nuestra vida mejore un poquito, o no empeore demasiado a la hora de mandar a los hijos a la universidad, cuidar de nuestros mayores, padecer una enfermedad o jubilarnos.
Pero el Estado (todas las administraciones) no quiere dejarnos esa libertad, bajo la premisa falsa de que nos va a solucionar todos nuestros problemas, como bien saben los que tienen mayores dependientes en casa. Y los impuestos son un medio de eficaz sometimiento a sus dictados. Hace poco, leí en el blog de María Blanco (bajo el seudónimo de Lady Godiva) una cita de de Barry Goldwater, un senador de los EE.UU. de las décadas de los cincuenta hasta los ochenta (Si Google ni Wikipedia no me fallan), que me pareció una gran verdad: Un gobierno suficientemente grande para darte todo lo que necesitas es lo suficientemente grande para quitarte todo lo que tienes.
Así que yo creo que nos debemos aplicar el cuento, es decir, ahorrar porque no hay que fiarse de que la Administración cuide de nosotros, y desde luego, hacer todo lo posible para que lo que guardamos, privándonos de muchas cosas apetecibles , no se lo lleven, al menos sin protestar. Pese a quien pese, la historia de la cigarra y la hormiga sigue teniendo plena vigencia.

