sábado, 26 de enero de 2013

Hasta otro fin del mundo.


Después de la lata que nos han dado con los mayas, el mundo no se ha acabado, como era previsible. Y después de tres meses en blanco, este blog tampoco, aunque no me agobio por su futuro. El tener que trabajar y cuidar una familia no le deja a uno demasiado tiempo y, como ya he dicho en alguna ocasión, no vivo de esto. Y, la verdad, puestos a disfrutar del tiempo libre, prefiero más leer que escribir (mejor dicho, se me da mejor leer que escribir).

Pues como decía: el mundo no se ha acabado. Y aquí estamos en 2013 con la misma porquería de siempre o más. Pero como todo el mundo habla estos días de corrupción (en vez de correr a gorrazos a los corruptos, sean del color político que sean), pues a la hora de retomar este blog, simplemente no me apetece insistir en el tema, al menos hoy.

Como un  servidor tiene ya sus añitos (y los de algún otro), me ha dado por pensar en las veces que he oído eso de que el mundo se va a acabar...y no se acaba, aunque verdaderamente está hecho un  asco.

Ya de niño escuché a uno de estos agoreros decir que el mundo se acabaría en 1.979 ó 1.980, con que calculen. Fue en un programa de José María Íñigo, cuando sólo existía Televisión Española y la veíamos en blanco y negro. Y si mi memoria ni Google me fallan, creo que el futurólogo se llamaba Rafael Lafuente. Evidentemente, se equivocó.

Desde entonces, no sé cuántas veces más han anunciado el fin del mundo y, por suerte,  no se ha cumplido ninguna de esas profecías. Y eso que los de mi generación crecimos al tanto de la carrera armamentística entre USA y la URSS, con la posibilidad de una guerra nuclear, o escuchando que si la "polución" atmosférica iba hacer inhabitable el mundo antes del 2000, que la superpoblación agotaría al planeta,  etc. etc.

Al final, sobrevivimos a la Guerra Fría y la demolición del muro de Berlín, a la caída del Skylab y de la MIR, al agujero de la capa de ozono, al efecto 2000, a la gripe aviar, a la canción protesta, a Windows Vista y demás eventos similares. Y ahora estamos en la gran crisis, que es mala de verdad, y eso que pasamos por la del petróleo de los 70, y las del paro de los 80 y de los 90. 

Tampoco se han cumplido esos vaticinios que pintaban un  futuro año 2.000 lleno de naves espaciales volando sobre las ciudades, con serviciales robots en nuestras casas, ni andamos vestidos con trajes plateados ni hay ciudades en la Luna...Ya hemos pasado más de una década en el tercer milenio y todo es igual de prosaico. 


Y es que, parafraseando a Arthur C. Clark, el futuro ya no es lo que era. Al final, no sé cómo será este 2013 que lleva casi un mes de rodaje. Bueno, sí sé que andaremos jodidos, por culpa de unos y de otros, o de nosotros mismos, pero lo importante es que seguiremos andando. No sé cómo ni por cuánto tiempo, pero quiero creer que también aguantaremos...


Este año 2013 no va a ser un camino de rosas, y menos con tantos delincuentes, políticos o no, por cada metro cuadrado de nuestra machacada Piel de Toro, con tantos impuestos, con tanto paro, con tanto pesimismo, con tanto...con tanta mierda, hablando en plata. Pero una vez más, tenemos la obligación de aguantar, de apretar los dientes y seguir, maldiciendo a tanto hijo de puta que no nos deja vivir felizmente...pero tenemos que seguir adelante para que esos malnacidos no ganen, o al menos, no ganen fácilmente.


Tenemos que seguir con lo nuestro y por los nuestros, digan lo que digan tanto los agoreros interesados en que nada salga bien, para sacar partido en euros y poder, como los tahúres timadores que juegan con nuestro futuro, contándonos sus cuentos de brotes verdes y finales de túneles, buscando siempre su interés, a poder ser en bancos suizos.


Así que intentemos que nadie marque nuestro futuro y... ¡a por ellos!


¡Hasta el próximo Fin del Mundo!