Tengo
la costumbre de guardar recortes de periódico e incluso ejemplares enteros
cuando recogen hechos relevantes, como, por ejemplo el 11-M, la boda del
Príncipe, la muerte de Juan Pablo II o la toma de posesión de Obama. Es una de
mis manías, qué le vamos a hacer. Así, con motivo de acomodar en mi trastero
(que es el mejor archivo que me puedo permitir) los ejemplares que recogían la
actuación de la Selección Nacional en el Mundial y algún otro ejemplar como los
que recogían la concesión del Nobel de Literatura a Vargas Llosa, y que andaban demasiado tiempo por casa ocupando un sitio que apenas tengo, me puse a colocar mi particular
hemeroteca este fin de semana.
Ni
que decir tiene que mi trastero está abarrotado, y no viene mal liberar algo de
espacio de vez en cuando, sobre todo al reparar que uno debiera tirar a la
basura cosas que desde un principio deberían haber ido allí. Por tanto, antes
de alojar los nuevos periódicos me puse a expurgar los que ya tenía
almacenados, sacando recortes para tirar el resto del ejemplar o tirarlos
completamente porque ya habían perdido interés histórico para mí.
Y
miren por dónde me encuentro en números del año 2005 un titular algo parecido
a “Los expertos descartan una burbuja inmobiliaria”, ¡Ahí es nada! ¡Que Santa
Lucía les conserve la vista! Y no sólo eso, sino que además aparece un
suplemento, una “Guía inmobiliaria”, encuadernada mejor que los dominicales, en
la que se hablaba de la legislación sobre alquileres, hipotecas, garantías de
los edificios y, no se lo pierdan, de las mejores maneras de invertir...en el
ladrillo, con las estadísticas que mostraban un historial de una revalorización
sin fin de los inmuebles. Y por si fuera poco, un detallado recorrido por las
urbanizaciones “más interesantes” de España, comunidad por comunidad.
A
finales de 2007 se barruntaba que esa fiesta podía acabar de mala manera, como
así acabó, aunque muchos no lo querían ver y no pocos querían ocultar una
realidad que ha terminado por imponerse; no olvidemos cómo las mentiras de ZP
negando la crisis le hicieron ganar las elecciones en mayo de 2008. De ser la Champion League pasamos a estar a punto de ser rescatados, si es que no estamos intervenidos de facto.
¿Dónde
están ahora estos expertos? ¿Esas mentes preclaras? Quizá ahora están siendo
tan rotundos como entonces defendiendo cómo era evidente que la burbuja iba a
estallar, que los indicadores eran claros, que las hipotecas eran
demasiado baratas...y ahora toca austeridad, recortes, reformas, etc. etc. Y si
alguno de esos expertos tiene algo de vergüenza torera, debería dedicarse a
otras cosas, como hacerse fraile cartujo, porque o bien eran unos incompetentes o eran unos perfectos canallas que han engañado a gente de buena fe que se ha arruinado por
seguir sus consejos.
Esos
expertos que también hace diez años, más o menos, vaticinaban que la bolsa iba
a subir de tal manera que el Ibex sobrepasaría los 12.000 puntos en poco
tiempo; hoy en día se celebra que pase de los 8.500, y no hace mucho ha estado por debajo de
los 7.500 si la memoria no me falla. Vamos, que son la versión elegante de esos
timadores que supuestamente leen el futuro en una bola de cristal o en una
baraja de cartas, pero que en realidad sólo se dedican a sacarle el dinero a
los incautos que les llaman a sus líneas de teléfono de tarifa especial, y que
les cuentan cualquier cosa para que los minutos, que cobran a precio de oro, pasen
y pasen.
Ni
que decir tiene que también hubo expertos, de los de verdad, que nos advertían
lo que iba a ocurrir si no le poníamos remedio, y a los que se les llamó de
todo, desde agoreros hasta antipatriotas, o cosas peores, simplemente por
decirnos que no íbamos a poder pagar la factura de una fiesta loca. Gente que se dedica a investigar con honradez e independencia, cualidades que en nuestra tierra se hacen pagar caras. Estudiosos que no reciben, ni recibirán, el favor de ningún partido, sindicato o grupo de presión.
Lo malo es que los que no participamos en aquella juerga ni siquiera de público lo estamos pagando, mientras
los auténticos responsables se van de rositas con el zurrón bien lleno,
acompañados de sus expertos, a veces convertidos en sus más leales sirvientes, que para eso a más de uno les pagaban el sueldo con nuestro dinero y nuestro futuro. No estaría de más que lo pagaran.
